06 enero 2011

Estrés en las Abejas


Por: Orlando Valega,  de "Apícola Don Guillermo", Correo: apicoladonguillermo@yahoo.com.ar
DEFINICIÓN:
 ¿Qué es el estrés de las abejas?
En términos de medicina humana el estrés podría definirse como la alteración física o psíquica de un individuo por exigir a su cuerpo un rendimiento superior al normal. En general se manifiesta por cambios de conducta, nerviosismo e inquietud. Pero para aplicarlo a las abejas es mejor definirlo como: estado próximo a la enfermedad que presenta un organismo o una de sus partes por haberles exigido un rendimiento muy superior al normal. Pedro Viñoles
Nosotros sufrimos de estrés después de estar expuesto a algún esfuerzo o sufrimiento por un tiempo prolongado y se manifiesta con síntomas muy dispares, a veces contradictorios.
Convengamos que un sufrimiento momentáneo o esfuerzo por mas grande que fuera si no se prolonga en el tiempo no produce estrés, entonces podríamos ampliar la definición de estrés de Pedro Viñoles así:
El estrés es un estado próximo a la enfermedad que presenta un organismo o una de sus partes por haberles exigido un esfuerzo o sometido a un sufrimiento superior al normal, por un tiempo prolongado
Todos los  seres vivos en algún momento de sus vidas soportan esfuerzos o dolores intensos pero si estos esfuerzos o sufrimientos intensos no se prolongan en el tiempo no se produce estrés.
 Situaciones vinculadas al Estrés:
 Es muy difícil que una colmena fuerte, bien manejada, -con abundante reservas,  reina prolífica, relación optima de cría y abejas nodrizas, abundante espacio, buena ventilación y aireación, en la que las abejas estén cómodas- contraiga enfermedades
Veamos algunas situaciones que pueden provocar estrés:
 1- Poca ventilación y aireación de la colmena acompañada de intenso calor
 Los nidos de cría de las colonias de abejas debe mantenerse a temperatura constante que varía con las razas de 34º a 38º pero en cada caso en mas o en menos hay un grado. Lo mismo ocurre con la humedad que se mantiene constante en un 80% .Las abejas tienen censores de temperatura en sus antenas, verdaderos termómetros que hacen variar su conducta con el cambio de la temperatura, si aumenta comienzan a ventilar y hacen circular aire dentro de los panales, si se eleva mas juntan agua colocan pequeñas gotitas sobre los panales para que se evapore con la ventilación y de esa forma la evaporación retire calor de la colonia. Si el calor sigue en aumento, como las abejas liberan humedad y calor por la combustión de los alimentos,  un grupo  de ellas sale de la colmena colocándose fuera  y por debajo para sombrearse. Si continua el calor salen mas abejas y comienzan a ventilar desde fuera de ella a toda la colmena. Con calores prolongados e intensos ventilan hasta por la noche.
En esta situación de gran esfuerzo se debilitan las abejas. Como deben concentrarse en ventilar y refrescar la colmena abandonan otras tareas muy importantes como  ser el control sobre los depredadores, parásitos y otros, que hacen las abejas sanitarias.
Si a pesar del gran esfuerzo desplegado por la colonia no se logra bajar la temperatura muere deshidratada la cría, la reina corta la postura, se derriten los panales y se paraliza la colonia.
Una colmena expuesta al sol, en lugares donde la ventilación es prácticamente nula por la presencia de malezas, pastizales altos, u otros obstáculos, no puede desarrollarse normalmente y evitar una situación de estrés por calor y falta de aireación.
A las colmenas hay que colocarlas en lugares ventilados todo el año, libre de malezas, pueden colocarse sobre el piso pero con el pasto cortito. Lo ideal, aunque contradiga algunos consejos de los libros clásicos,  hay que largarles las vacas, caballos,  ovejas etc, que corten el  pasto hasta muy cerca de la colmena y de esa forma se evita el problema de recalentamiento del nido. Nosotros manejamos colonias algo agresivas y es interesante ver como los animales pastan  hasta muy cerca de las piqueras sin que las abejas las molesten en lo mas mínimo No  importa que estén expuestas al   sol si tienen doble techo pintado de blanco que refracte el calor, y una abertura superior a forma de chimenea. Puede ser una rendija entre la tapa y el alza. Esta abertura hace de chimenea y facilita la expulsión del aire caliente. Lo mas importante es la ventilación pero una adecuada ventilación externa de la colmena si no es acompañada de una adecuada aireación interna de nada sirve. Para conseguir una adecuada aireación conviene dejar 9 cuadros en la cámara de cría con un paso de 36 mm o 10 panales con un paso de 33 mm, para las colmenas tipo Langstroth. De esta forma queda una rendija entre el último panal de cada lado y las paredes internas del alza.
Conviene dejar  todo el año a  las medias alzas sobre las colmenas para que las abejas las cuiden de las polillas y de paso les sirve de columna de aireación.
Además conviene dejar como mínimo un medio alza siempre sobre la cámara de cría con miel.
2- Poca ventilación y aireación del nido acompañado de frío y alta humedad
Las abejas son expertas para mantener la temperatura mas alta que el medio ambiente en  épocas de mucho frío.  Algunas razas hasta suspenden la postura y se quedan sin cría ya que esta requiere de mas calor y humedad para sobrevivir que una abeja adulta. Si baja la temperatura comienzan a juntarse formando un bolo que se va compactando a medida que baja la temperatura ambiente. Con pequeñas vibraciones liberan calor que se conserva dentro del bolo. El calor es producto de la combustión de los alimentos La combustión libera dióxido de carbono y agua  La colonia es muy probable que no sufra frío pero le es muy difícil el control de la humedad ya que esta no se evapora con facilidad y mas bien tiende a condensarse dentro de la colmena, A mayor cantidad de abejas con relación al espacio disponible mayor la condensación de humedad y si la colmena no tiene una debida ventilación externa y aireación interna,  la situación se agrava. Si además está en la sombra en lugares de poca ventilación y alta concentración de humedad la combinación es explosiva derivando en una permanente situación de estrés de la colonia y un ambiente muy favorable para el desarrollo de algunas enfermedades como la ascoferosis, nosemosis, o loque europea.
La costumbre  actual de retirarle toda la miel , de compactar el nido reduciendo el espacio a una sola cámara; pensando que de esta forma a las abejas les resulta mas fácil mantener la temperatura del nido y de paso economiza combustible (miel) para producir calor: Provoca la situación descripta anteriormente de poca aireación y alta humedad entre los panales.
Hay que colocar las colmenas en lugares parcialmente soleados o soleados, sin malezas, con el pasto corto, con buena ventilación y una buena aireación. Se debel dejar prácticamente todo el año las medias alzas sobre las colmenas y siempre suficiente miel de reserva.
 3- Alto ingreso de néctar acompañado de:
Intenso Calor, Alta humedad atmosférica, Mala ventilación y aireación de la colmena y falta de espacio para colocar y procesar el néctar
Cuando se corta la entrada de néctar las abejas se vuelven pilladoras y algo agresivas, pero cuando ingresa mucho néctar, -combinado con mucho calor, alta humedad atmosférica, poca ventilación del colmenar por malezas y otros obstáculos, mala aireación interna de la colmena y falta de espacio para colocar el néctar y procesarlo- se produce una sobrecarga de trabajo de día y de noche que agota a las abejas dejándolas prácticamente histéricas. Con abejas algo agresivas llega a ser muy peligroso manipular las colmenas en estas condiciones.
En estas condiciones de gran esfuerzo prolongado de las abejas, una verdadera situación de estrés, se produce un alto requerimiento de proteínas ya que baja rápidamente la tasa de proteína corporal de la abeja con la consecuente disminución de su longevidad. Si el polen consumido no tiene un alto porcentaje de proteína o es deficiente en algún aminoácido esencial  la situación se vuelve traumática porque la cantidad de proteínas necesarias aumenta aún mas.
El debilitamiento de las abejas, sumado a la pérdida de longevidad deja expuesta a la colonia a sufrir el acoso de los parásitos que encuentran mas propicio el medio para invadir o contraer cualquier enfermedad. El mismo desconcierto que produce el gran esfuerzo de la colonia hace de que las abejas defensoras o sanitarias de la colonia, al tener que colaborar con la ventilación, la colecta de néctar o de polen, abandonen sus tareas habituales, dejando a la colonia expuesta al  acoso de parásitos, bacterias, hongos o virus.
Si además se pretende cosechar o trasladar a las colmenas en estas condiciones la situación se puede volver incontrolable por el maltrato que reciben las abejas y lo tremendamente agresivas que se ponen. La única solución pasa por dar mas espacio,  si, mucho espacio en la colmena donde colocar el  néctar, tres, cuatro y cinco alzas o media alzas si fuera necesario para facilitar la aireación interna de la colonia y dotar de espacio suficiente para colocar gran cantidad de néctar que esta ingresando. Igualmente las colmenas deben estar en un lugar ventilado sin malezas. Si las colmenas cumplen con estos requisitos de buena ventilación, mucho espacio y buena aireación, simplemente hay que dejarlas trabajar y recién cosechar cuando paso el intenso flujo de néctar.
Muchos aconsejan colocar una nueva alza melaria después que  se llenó la primera y dejan a la colmena permanentemente sin suficiente espacio para acopiar néctar, pierden la posibilidad de cosechar mas, molestan continuamente a la colonia la que se estresa por tanto acoso y falta de buena aireación y espacio para procesar el néctar.
Una variante parecida a esta situación se produce cuando se tienen periodos largos de veranillos en invierno con buen ingreso de néctar pero con pólenes deficientes como las floraciones tardías del eucalipto grandis o glóbulus.    El apicultor logra  cosechar algo de miel fuera de temporada a costa del debilitamiento de las abejas que terminan exhaustas y debilitadas por el intenso trabajo sumado al consumo de pólenes deficientes en el aminoácido isoleusina o de pólenes con bajo tenor de proteínas. 
4- Pocas nodrizas en el nido para tanta cría
Al fin del invierno las colmenas comienzan lentamente el incremento de la postura de sus reinas, manteniendo una relación equilibrada entre crías y abejas nodrizas -encargadas de alimentar las crías con jalea real producida de sus glándulas hipofaringeas-. Cuando el apicultor en el afán de adelantar la producción de abejas y salir mas temprano en la mielada, estimula la postura de la reina con jarabe diluido, las abejas nodrizas no alcanzan para aportar con suficiente jalea y tienen que colaborar las abejas mas viejas, que abandonan el pecoreo para alimentar crías. Al no haber pecoreadoras falta el ingreso de polen para las nodrizas y merma la producción de jalea real, baja rápidamente la proteína corporal de las abejas disminuyendo la longevidad de las mismas. En consecuencia mueren mas abejas de las que nacen, y las que nacen son cada vez mas débiles, quedando expuestas a contraer enfermedades como en el caso anterior.
Algo parecido se da cuando descuidamos mantener el equilibrio en la relación nodrizas cría al hacer nuestros núcleos.
Si retiro muchas crías abiertas y pocas nodrizas se reciente el núcleo y si retiro las nodrizas con cría cerrada dejo a la colmena madre en desequilibrio.
Es fundamental  mantener el equilibrio de la colonia en todo momento y en especial al despegar en el inicio de la temporada. No hay que apresurarse para estimular a la reina, si se deja buena cantidad de reservas de miel las abejas sabrán estimular gradualmente a su reina a fin de despegar correctamente en primavera.
5- Prolongado trabajo de mantener la organización del nido y de los panales después de excesivas y continuas revisiones.
 El solo hecho de ahumar la colmena hace que las abejas abandonen la  habitual rutina y se precipiten a cargar el buche de miel. Si es  lo único que se hace la interrupción dura poco  tiempo, tal vez horas hasta que todas las abejas descarguen la miel y vuelvan a sus tareas normales, pero es probable que se nos ocurra abrir las colmenas para  ver vaya a saber que: La postura, polen, panales bloqueados, sanidad o alimentar. Si todo se deja en el mismo lugar resulta menos traumático para las abejas, no obstante puede llevar un día reparar los panales desgarrados, limpiar la cría que sin querer se lastimó, volver a dejar todo ordenado. Si además de revisar se nos ocurre retirar algunos cuadros o cambiarlos de lugar el desorden es mayor, ordenarlo y adaptarse a la nueva disposición llevará de unos días a la colonia. Pero tuvimos que volver a abrir la colmena para alimentar. Curar, desbloquear, etc. Tanto manoseo hace que continuamente las abejas estén dedicadas a reparar los daños causados por la intervención del apicultor, que cree que está ayudando a la colonia y en realidad le está trayendo un trabajo extra y preocupación al tener que reordenar y reestructurar  continuamente su nido. Es lógico que este esfuerzo continuo le produzca estrés. El mayor esfuerzo hace bajar las proteínas corporales, la longevidad y la vitalidad de la colonia. Además cada vez que las abejas tienen que abandonar sus tareas habituales descuidan la defensa de la colonia del ataque de depredadores, parásitos, bacterias, hongos, virus, etc.
 Hay que molestar lo menos posible a las colmenas. Por lo general, los manejos que están de moda buscan rendimientos altos de cada colonia, para ello, el apicultor debe manipular excesivamente la colmena, hace muchas tareas que bien podrían dejar que lo hagan las abejas. En el afán de mejorar el rendimiento toquetea tanto las colmenas que termina estresándolas.
 6- Falta de agua con altas temperaturas
Otro elemento imprescindible para la supervivencia, a parte de los nutrientes, es el agua.  Los 2/3 de la mayor parte de los organismos vivos son agua (en algunos más).  El agua interviene en las reacciones químicas que mantienen la vida, como disolvente y también como refrigerante.  En todas las reacciones se produce calor, y si este no es eliminado, la temperatura corporal iría subiendo poco a poco hasta "freír" a las abejas por dentro: las proteínas se coagulan por encima de los 45º C y pierden sus funciones.  Las abejas tienen en sus antenas unos termo receptores, termómetros, conectados a nervios, que se activan cuando la temperatura sube o baja y envían mensajes a los ganglios cerebrales que provocan determinados comportamientos (ventilación, agrupación, acarreo de agua...) 
Si la temperatura sube las abejas salen a por agua, la vierten en gotas en los panales y ventilan para que se evapore, esto "roba" calor y la temperatura baja a su nivel normal.  Si no pueden controlara  así, salen de la colmena y se sitúan bajo esta, a la sombra, para evitar que su actividad dentro eleve más la temperatura.
Si no pueden mantener constantemente en alguna zona del panal una temperatura de 35 ±1º C y una humedad relativa de alrededor del 80%, cesa la cría (esta se deshidrata con facilidad a través de su fina piel).  Por ello se ven abejas recogiendo ávidamente agua al inicio de la cría, en primavera temprana, pues si falta agua en la colonia, la cría se paraliza.
Otro elemento que necesita agua es la respiración, el aire que entra en los sacos respiratorios se carga de humedad interna de las abejas, humedad que estas deben reponer.  La excreción de residuos también consume agua.  Si falta agua en el organismo de la abeja, porque no haya aportes, este intenta recuperarla de donde sea.  Primero utilizará los tejidos que tienen mas agua: la hemolinfa (sangre), que se espesará.  Esto mueve a su vez agua de los tejidos a la sangre.  Los organismos vivos tienen prioridades, por lo que el flujo interno de agua se desvía hacía los órganos más importantes: el tejido nervioso y el respiratorio, sacándola de otros menos importantes: los músculos, los intestinos...  Si este proceso sigue, la hemolinfa se vuelve tan espesa que el corazón ha de hacer más esfuerzo para bombearla, y circula mal por los capilares, lo que genera más calor, lo que consume más agua para regular la temperatura...
En estas condiciones las abejas se vuelven extremadamente sensibles a cualquier problema, y acaban pereciendo si el proceso no se detiene con el aporte de agua Ref.: ALIMENTACIÓN Y SUPERVIVENCIA DE LAS COLMENAS EN CONDICIONES LÍMITES  de :Antonio Gómez Pajuelo
En lugares donde no hay agua cerca para las abejas es conveniente colocar bebederos para que jamás le falte agua. Los que tenemos muchas lagunas cerca no valoramos la importancia del agua en la colonia de abejas  pero hay lugares donde no  se puede hacer apicultura sin colocar bebederos cerca de los apiarios.
 7- Falta de reservas de alimentos calóricos
Mi padre, un poco por costumbre y seguramente, como producto de su basta experiencia, siempre insistía en cortar la cosecha antes del 10 de abril de cada año y dejar a la colmena como mínimo,  a esa fecha; un medio alza lleno de miel.  Yo pensaba que el viejo exageraba, que desperdiciaba la oportunidad de cosechar más miel y que nuestros inviernos son muy leves y por lo tanto no necesitaban de tanta reserva, y después de todo, si faltara alimento, se lo daría en forma de jarabe. El resultado es que mi padre sin suplementar tenia un mejor desarrollo primaveral pudiendo inclusive cosechar miel de azahar y yo tenia que suplementar a partir de los primeros días de agosto para que las colmenas lentamente se desarrollen  y me den una efímera producción de miel de una especie florar que la llamamos "flor de primavera",  por florecer en plenitud en los inicios de la estación. Mi padre jamás curó a sus colmenas, no fue necesario a pesar de que tampoco renovaba los cuadros con regularidad. Yo tuve varios brotes de nosemosis,  cría yesificada, varroa y loque europea.
  Amigos apicultores, yo aprendí que debemos seguir el curso de la naturaleza y no renegar de ella.
Cuando las abejas tienen suficientes reservas mantienen un comportamiento relajado y no trabajan tanto en invierno, pero si dejamos a la colmena desprovista de reservas salen desesperadas a buscar alimentos,  y si pueden,  a robarle a otra colmena su reserva. Además las colmenas que no tienen reservas de alimento en cualquier época del año, son mucho mas pilladoras que si tienen panales con miel ocperculada en una cámara melaria.
 Es muy difícil que una colmena bien dotada, populosa, con mucho espacio y con suficientes reserva de miel y polen; se enferme. Ref. ¿Alimentar con miel o con jarabe? Mejor dejar reservas. El Autor
En conclusión,  es evidente que por alimentar  con jarabes de mala calidad, por mantener muy húmedas las cámaras de cría, provocar pillaje, incomodar y dar trabajo extra a las abejas generando estrés a las colmenas, estas se enfermen y el apicultor se vea obligado a utilizar fármacos que contaminan. Para que esto no ocurra,  retira la reserva natural y reemplaza por alimento chatarra que debilita y le quita longevidad  provocando un lento despegue primaveral que obliga otra vez a alimentar y suplementar con multivitamínicos  (extracto de hígado). 
Las abejas, después de sobrevivir millones de años sin la necesidad de la ayuda del hombre, más bien defendiéndose de éste depredador, lograron un sistema de auto inmunidad  y se curan solas,  hay que dejarlas hacer lo que ellas saben hacer y muy bien.
¿Que pasa si no dejamos reservas de miel y por alguna razón no podemos auxiliar a tiempo con sustitutos a las colmenas?
Cuando las abejas padecen falta de miel, falla el suministro de hidratos de carbono no pueden producir energía, sobre todo calorífica, y disminuye su capacidad de mantener 35º C  constante, ± 1º C, en la zona de cría, es decir, se paraliza la cría.  Si el problema continúa y se hace más grave, la temperatura de los panales que ocupan va disminuyendo, lo que vuelve más lentas todas las reacciones químicas de sus cuerpos; las trasmisiones eléctricas de los nervios (lo que ralentiza sus movimientos y su coordinación), la respiración, los movimientos musculares (lo que acentúa la disminución de la temperatura).  Finalmente, cuando se llega a la frontera aproximada de los 12º C, las abejas quedan totalmente paralizadas por el frío y mueren, formando un grupo arracimado, introducidas de cabeza en las celdillas, en un intento desesperado de conservar mejor sus últimas calorías.  Casi todos lo hemos visto alguna vez. 
Hasta llegar a esa situación, el organismo de las abejas ha intentado producir energía calorífica de cualquier manera: primero, quemando sus reservas de grasa, que almacenaba en las células vacías de la espalda (al nivel del 2º anillo abdominal), y cuando estas escasean, quemando proteínas de los músculos, de los tejidos (intestino...).  Se puede decir que el cuerpo se come a sí mismo.  Esto provoca una disminución del peso corporal, que puede llegar a un 50% de su valor normal.   Finalmente, solo quedan las proteínas de los órganos vitales y un mínimo de grasa que es imprescindible para el mantenimiento del nivel de las principales hormonas y el aislamiento de las terminaciones nerviosas que transmiten impulsos entre los tejidos, los órganos y los ganglios cerebrales.  En este estado, las abejas pueden desaparecer con facilidad en el campo un día que puedan salir. Las que quedan en la colmena pueden presentar los mismos síntomas de desproteinización y destrucción de tejidos digestivos que si hubieran estado parasitadas por nosema, que es otra manera de perder proteínas. Ref.: ALIMENTACIÓN Y SUPERVIVENCIA DE LAS COLMENAS EN CONDICIONES LÍMITES  de :Antonio Gómez Pajuelo
8- Deficiente alimentación proteica
Proteína corporal de la abeja:
            El polen provee a la colonia de abejas de toda la proteína necesaria para el desarrollo del cuerpo y su normal funcionamiento. Las abejas utilizan la proteína existente en el polen fundamentalmente para el desarrollo de los músculos, glándulas y demás tejidos corporales.
            Estas proteínas del cuerpo de la abeja pueden ser trasladadas de un lugar a otro de los tejidos de la misma. Por ejemplo, cuando una abeja deja de producir jalea real, la proteína pasa de las glándulas hipo faríngeas a las glándulas cereras y luego a los músculos de vuelo. A su vez la abeja tiene capacidad de almacenar proteínas a nivel de los cuerpos grasos.
            Cuando se da un periodo de bajo ingreso de polen con ingreso de néctar las abejas nodrizas no pueden desarrollar correctamente las glándulas hipofaringeas y por lo tanto no pueden alimentar a las larvas con jalea real. En estos casos son las abejas viejas las que traslocan  proteínas de los cuerpos grasos a las glándulas hipofaringeas y alimentan transitoriamente a las crías. Esto se puede dar por un corto tiempo. La intensidad de trabajo de la abeja nodriza determina mayor desgaste y a su vez la longevidad de la abeja. Cuanto mayor es el contenido de proteínas del cuerpo de la abeja mayor será la vida útil de la misma. Un caso extremo en las necesidades de polen se puede dar frente a cortes repentinos de flujo y aportes, cuando las abejas reducen el nido de cría rápidamente, llegando a utilizar en casos de escasez las larvas de zánganos y las de los bordes de los nidos como fuente proteica. Es en estas situaciones extremas en que se produce este tipo de canibalismo entre las abejas.
            Contrariamente a lo que se cree, se ha demostrado que las abejas cuando nacen, todavía no han completado su desarrollo fisiológico y requieren de una alimentación proteica para el inicio del funcionamiento de las glándulas para alimentar a la cría, los cuerpos grasos y otros órganos como las glándulas cereras. Las abejas inician el consumo de polen a partir de las dos horas de nacer y tienen el máximo requerimiento a los 5 días para disminuir notablemente a los 8 a 10 días, para suspender casi totalmente a los 15 a 18 días cuando se prepara para realizar las tareas fuera de la colmena. La cantidad de polen consumido por la abeja nodriza depende de la época del año y de la cantidad de cría a alimentar. Los momentos de máximo consumo se dan al inicio del flujo de néctar cuando está muy desarrollado el nido de cría. La cantidad de polen que consume anualmente una colmena es variable pero oscila entre 20 y 50 Kg.
Cuando la abeja realiza un esfuerzo en condiciones normales consume hidratos de carbono, pero cuando este esfuerzo es máximo como en las mieladas de eucalipto, el aporte de aminoácidos esenciales y de proteínas para sostener y reponer adecuadamente todo el desgaste muscular, es de suma importancia. En este momento es fundamental la concentración de proteína cruda del polen que consume la colmena y los niveles de aminoácidos esenciales del mismo. Los pólenes de eucalipto difieren en cuanto a su composición proteica. Los hay con muy baja concentración de proteína cruda y muy bajos niveles de Isoleucina particularmente.
            Esta composición y sobre todo los niveles de proteína cruda, son fundamentales en la fase de preparación de la colmena (pre-mielada), pues afectan significativamente la longevidad de la abeja, llegando hasta disminuir en un 50% la misma. Este hecho es muy importante porque impide llegar a grandes poblaciones en la colmena; y lo que es más , cuando la abeja llega a pecoreadora le quedan ya unos pocos días de vida. En consecuencia, se disminuye en mucho la capacidad de pecoreo de la colmena. Los niveles bajos de Isoleucina a su vez potencian estos efectos.
            Las abejas necesitan pólenes con por lo menos 20% de proteína cruda. La mayoría de los pólenes de eucalipto presentan niveles de proteína entre el 18% al 30 %, dependiendo de la especie, localización, condiciones climáticas, etc. El polen de eucalipto maculata tiene de 25 a 33% de proteína por lo que es considerado muy bueno para el crecimiento, desarrollo y mantenimiento de la colonia en periodo de máximo esfuerzo como normalmente es un periodo de alto flujo de néctar de eucalipto. El polen de los pinos tiene del 5 al 7% de proteínas por lo que es una fuente de alimentos nutritivamente pobre.
            Las abejas pueden llegar a tener altos niveles de proteína corporal con porcentajes de proteína cruda superiores a los 80%. Cuando llegan a este nivel son fuertes, longevas y con gran capacidad para pecorear mucha miel. Paralelamente podemos encontrar colonias con un porcentaje inferior al 30% de proteína corporal, siendo en este caso abejas de corta vida, susceptibles de contraer loque europea, nosema y son muy malas productoras de miel.
            El nivel de proteína corporal es muy importante durante el otoño de manera tal que las abejas puedan controlar bien a nosema, invernar en condiciones saludables y desarrollar rápidamente la colonia en la primavera siguiente.
            El nivel de proteína corporal se reduce con la producción de miel, de cera, en clima muy caluroso o muy frío y especialmente con el desarrollo de la cría en primavera. Esta proteína cruda se incrementará en la medida que entre polen con más de 20% de proteína cruda digestible y que las abejas no estén estresadas por un gran flujo de néctar, o condiciones adversas del clima. Ref.: Apicultura en Eucalipto PREDEG Uruguay
Hambre de Proteínas:
 Cuando las abejas padecen falta de polen, bien porque no haya, o porque el que hay no tiene los nutrientes adecuados (por sequía, polen de eucalipto, gramíneas, pino, por ejemplo), las reacciones químicas de formación de grasa a partir de los hidratos de carbono no se dan y no pueden acumular suficiente cantidad de ésta en su cuerpo.
Si tienen hidratos de carbono, miel, pueden quemarlos para producir calor, pero les faltarían elementos necesarios para la producción de hormonas y enzimas que controlan procesos importantes: la fabricación de jugos digestivos, el sistema inmunológico, el aislamiento de los conductos nerviosos, la producción de jalea real (con lo que paralizarán la cría), la producción de cera...
La falta de polen, también provoca en el organismo de las abejas "hambre de proteínas", que tratan de solucionar extrayendo proteínas de donde las haya, fundamentalmente del músculo y los intestinos.   Esta situación puede provocar daños celulares en estos tejidos, con la consiguiente disminución del peso corporal, y la posible observación de tejidos dañados (como el digestivo)  que deja de producir jugos digestivos y queda con daños que pueden confundirse con lesiones de parasitósis por nosema.
Paralelamente a ese proceso orgánico hay un aumento del instinto de recolección de polen, lo que hace que, si no lo encuentran, recolecten cualquier cosa que se le parezca (harina, polvo de paja, polvo de los piensos para ganado, e ¡incluso aserrín de madera!).  Algunas de estas sustancias pueden alimentarles algo (como el pienso de lechones), otras poco o nada (paja, aserrín...)
Todos los seres vivos tienen mecanismos de comportamiento semejante, recuerden si no a Chaplin en "La quimera del oro", comiéndose su bota guisada, los cordones como si fueran espagueti y la suela como si fiera un filete. 
Todo esto hace que las abejas se vuelvan mucho más sensibles a cualquier problema que pueda afectar a su supervivencia: enfermedades, intoxicaciones por plaguicidas, meteorología desfavorable...
Ref.: ALIMENTACIÓN Y SUPERVIVENCIA DE LAS COLMENAS EN CONDICIONES LÍMITES  de :Antonio Gómez Pajuelo
 Es muy importante mantener a las abejas con alto contenido de proteína corporal al inicio de la mielada y en casos de máxima exigencia como podría ser la producción de miel en el eucalipto puede llegar a ser muy útil suplementar las colmenas con polen o sustitutos a fin de mantener alto el nivel de proteínas corporales ya que de ello depende la longevidad de las abejas y su futuro despegue primaveral.
 9- Colmenas mal diseñadas y mal  ubicadas
  a)Ubicación de la colmena fuera de las zonas geopáticas; b)Incorrecta orientación de los panales fuera del N-S; c)Inadecuada posición de los panales según Housel; d)Celdillas muy grandes en la cera estampada; e)Mucho o poco espacio entre panales de cría.
Las colonias ubicadas en colmenas en las condiciones expuestas en el título de este apartado viven en un permanente estado de estrés. Son mas agresivas y susceptibles a parasitarse o enfermarse.
Las abejas en la naturaleza eligen los lugares en el que asentarán su nido y no siempre concuerda con lo que nosotros creemos que es mejor para ellas. Parece caprichoso, muchas veces noté que en vez de entrar el enjambre en una colmena vacía armada con 10 cuadros limpios labrados, optan por ocupar un cajón vacío contiguo, roto y lleno de mugre. Todos los años dejo al costado de un viejo camino vecinal nucleros viejos con cuadros labrados para cazar los enjambres migratorios de estación, a los pocos días controlo los que están cargados para retirarlos luego. Ocurrió que en un sector, después de haber ingresado los enjambres, unos 10 aproximadamente en un recorrido de unos 100 metros, cuando fui a retirarlos ya no estaban mas, se fueron y dejaron vacío el lugar. En ese trayecto de 100 metros no quedó ninguno
"Yo no creo en las brujas pero de que las hay las hay", le contesté a una niña que me preguntó si yo creía en las líneas de Hartmann y Curry.  Algo hay que influye en las colonias y que hace que las mismas prosperen un lugar y en otro no. Hay alguna razón para que los enjambres prefieran la caja vacía y no una con panales labrados. Seguramente que debe haber alguna explicación a la huida de los enjambres que entraron en las cajas y después en forma masiva las abandonaron. Hay lugares preferidos para anidar por los enjambres  y otros donde jamás bajan  ¿Serán las fuerzas magnéticas como dicen Hartmann y Curry? Hay algo que influye sobre la abeja para que esta se sienta mas cómoda en un lugar que en otro. Podrán ser las fuerzas magnéticas o no, pero lo importante es saber detectar los lugares preferidos por las abejas en forma natural, antes de ubicar nuestros colmenares.
Dicen que en la naturaleza las abejas construyen los panales en sentido norte sur magnético y no de este a oeste como acostumbramos colocar los apicultores, y a decir verdad casi todos las colonias silvestres que observé tienen esa posición norte sur de sus panales al menos en el nido de cría.
Muchas veces le reclamé a mi proveedor de cera estampada que me estaba vendiendo una cera de mala calidad porque las abejas me la rechazaban, hacían un panal pegado a cada cara de la cera estampada y no estiraban las celdillas, pero después de leer a Ed y Dee Lusby llegué a la conclusión que las abejas naturales capturadas son mas chicas y no pueden estirar las celdillas artificiales mas grandes que tiene la cera estampada. O tal vez no respeté la posición correcta de colocar los panales según Michael Housel. En parte mi padre solucionaba este inconveniente colocando una tira de cera junto al cabezal y dejaba que las abejas labren los panales a su gusto.
Siguiendo el pensamiento de Ed y Dee se me ocurrió medir el tamaño de 10 celdillas de los panales del nido de las colonias silvestres y para sorpresa encontré que tienen  alrededor de  4.9mm, lo que significa que las celdillas son significativamente mas pequeñas que las que trae la cera estampada.
Medí también la separación entre panales de cría y¡... ! ¡Mas sorpresas!,  Midieron entre 3.3 cm y 3.4 cm de distancia entre sus ejes, contra 3.6 cm que tienen mis cuadros. Yo que siempre observé la naturaleza y traté de imitarla estaba manejando colonias con cera estampada cuya celdilla es mas grande que las que tienen las mismas colonias en estado natural, si bien a la mayoría de los cuadros se le colocó una tira de cera estampada y no la totalidad de la plancha permitiendo a las abejas labrarlas al tamaño de su instinto. Pero la distancia entre panales, ¿Cómo se me pasó? . Leí que algunos sugieren utilizar 9 cuadros en la cámara de cría y sin embargo respetando la distancia natural que tienen los panales podría utilizar 11 cuadros en la cámara de cría.
Poco después buscando mas información sobre el paso de la abeja y distancia entre panales, leí un artículo de Ed y Dee sobre la posición que había observado Michael Housel de los panales en las colmenas salvajes y realmente comprendí mi gran desconocimiento de muchos de los secretos que guardan las abejas en sus estructuras naturales que todavía debemos estudiar. Michael Housel de Orlando Florida descubrió que hay una constante en la posición de la "Y" que se forma en el fondo de las celdillas de los panales. Todas las caras que miran hacia fuera tienen la "Y" con la abertura hacia arriba y las caras que miran hacia adentro las tienen en posición invertida "A". La cera estampada respeta este principio observado por Housel y podemos ver que de un lado están con la "Y" hacia arriba y del otro para abajo. Michael Housel observó además que las colmenas salvajes labran al comienzo un panal central con las "Y" en ambas caras mirando hacia abajo. ¿Cuan lejos estamos de los principios naturales que rigen la conducta instintiva de las abejas al labrar sus nidos? ¿Cómo nos alejamos tanto? Cuando hace mas de 100 años, los apicultores percibieron que hay que respetar la posición de las "Y" al fabricar las ceras estampadas, ¿Cómo no se dieron cuenta de que en las formaciones naturales hay que respetar una posición determinada? Ref.: Volver a lo Natural del El Autor
Todas estas situaciones se dan en nuestras colmenas y sin excepción, todas producen en mayor o menor medida; molestia, incomodidad, fastidio, mayor esfuerzo, falta de resistencia a las enfermedades, etc.
Las colonias que no cumplen con esas condiciones que impone la naturaleza, que viven a contramano de las leyes naturales; son mas agresivas, cambian seguido su reina, o enjambran, se llenan de parásitos, y/o  enfermedades. En una palabra, viven en un estado de estrés permanente.
Esto en parte explicaría por si solo el porque una colonia que se instala a voluntad en  el bosque no sufre de enfermedades y las colonias que nosotros cuidamos  son muy propensas a parasitarse o enfermarse..
 10- Una reina deficiente:
No se si se puede incluir como estado de estrés en la colmena situaciones muy parecidas a las anteriores, que también son la antesala a las enfermedades de la colonia, pero que no producen un dolor o sufrimiento aparente de las abejas, me refiero a las reinas deficientes,
aquellas que por alguna razón ya no ponen tantos huevos y no son tan atractivas para las abejas. Puede ser que ya sea vieja o que se haya fecundado con pocos zánganos, tal  vez  no tuvo una buena alimentación en su estado larvario, etc. Los antibióticos al igual que la intoxicación con insecticidas  disminuyen el rendimiento de la reina al 50 %.
Una colonia con una reina deficiente se mantiene siempre débil, desganada, con muy poca capacidad para defenderse de los depredadores, con frecuencia cargada de polen en exceso en los panales o miel  cerca del nido que no es retirada por las abejas para dar lugar a la postura de la reina. Una reina deficiente libera menos feromonas y la falta de feromonas indica a los enemigos que esa colonia es débil, con pocas defensas, hace que los depredadores estén al asecho, (polilla, algunas hormigas, incluso las abejas para pillar o saquear). El ingreso de enemigos -parásitos, enfermedades, depredadores, saqueadores, etc. -en la colmena, se ve favorecido por un estado de estrés o de reina deficiente. A su vez, la presencia de parásitos, depredadores, saqueadores abre las puertas al ingreso de virus, bacterias, hongos, y otros.
Pero sin lugar a dudas todo comienza al someter a la colonia a una situación de estrés o permitir por mucho tiempo la presencia de una reina deficiente.
Comentario final:
Siempre pensé que deberíamos respetar las reglas que nos impone la naturaleza. Que el hombre en su afán por superarse casi siempre quiere imitar a Dios, en cierta forma se siente un poco Dios; Creador, inventor, transformador, dueño de la vida, patrón del universo. Pero en su afán por sentirse un poco Dios, se olvida que las cosas en la naturaleza no están hechas por azar, que cada especie ocupa su lugar en la rueda de la vida, que cada vida tiene un rol a desempeñar y para poder cumplir con ese rol, necesita que se respete su forma de vida adaptada al medio por millones de años, en el caso que nos ocupa, la vida de la colonia de abejas.
El hombre busca utilizar los recursos que le brinda la naturaleza en su beneficio y no está mal que se intervenga en cierta medida en el ciclo natural, pero siempre que respete el equilibrio interno elemental para la vida del organismo y el externo, en su relación con el medio ambiente. Ref. ¡Volver a  lo natural! del Autor
¡Cuán lejos están nuestros manejos de la colmena, de la forma de criar que tiene la naturaleza! ¿Por qué no respetar la evolución natural que en millones de años seleccionó colonias adaptadas al medio, capaces de defenderse solas sin la ayuda del hombre, o como ya expresé, a pesar de la intervención del hombre?

AMEBOSIS Y TRIPANOSOMIOSIS


Por F. J. OrantesMalpighamoeba Mellificae es un protozoo que afecta a los túbulos de Malpighi (sistema excretor) de la abeja melífera. Se trata de una ameba que es ingerida por la abeja en su forma de resistencia (quistes), y una vez que estos quistes llegan al intestino, pasan a una fase móvil, penetrando los túbulos de Malpighi, donde se multiplican, dañando seriamente el epitelio de los túbulos e impidiendo su función excretora.
Las primeras observaciones realizadas de este protozoo se las debemos a Maassen (1916) y Morgenthaler (1920), no obstante fue Prell (1926) quien describió y clasificó a la especie denominándola M. mellificae.
Este parásito ha sido detectado en prácticamente en todos los países europeos. En España, si bien no aparece en algunos informes de sanidad (Matheson, 1996), M. mellificae fue diagnosticada por primera vez en las Islas Canarias (Gijón-Botella et al., 1987) y en la Península Ibérica, en Portugal (Delgado y Pinheiro, 1980) y el norte de España (García Pérez et al., 1993).
Las infectaciones mixtas Nosema apis y Malpighamoeba mellificae son frecuentes, agravándose la patogenicidad que producen ambos protozoos. La sintomatología es inespecífica y el diagnóstico depende de la observación de los quistes con el microscopio, en el interior de los túbulos de Malpighi o en el contenido del recto.
Parasitación por flageladosSon muy escasos todavía los estudios realizados sobre los protozoos flagelados que afectan a la abeja melífera, por lo que son desconocidos sus ciclos biológicos y la patogenicidad de éstos en Apis mellifera L.. No está claro pero parece que una de las principales causas que dan lugar a la aparición de estos protozoos en la abeja se debe a factores climáticos y sobre todo disfunciones nutricionales (Lipa and Triggiani, 1980).
En Europa y Sudáfrica, se han hallado con frecuencia infectaciones por flagelados, sobre todo de las especies Leptomonas apis y de Crithidia sp. Langridge y McGhee, (1967) consiguieron cultivar organismos aislados en apiarios de Vitoria (Australia) denominando a la especie aislada Crithidia mellificae. Todas estas especies pertenecen a la familia Trypanosomidae.
Material y métodosLas muestras han sido recogidas de 12 apiarios experimentales situados en el sur de la Península Ibérica, el muestreo se llevó a cabo entre octubre de 1990 a octubre de 1992.
La distribución geográfica de las estaciones de muestreo fue la siguientes: Cáceres, Castellar de la Frontera (Cádiz), Dos Hermanas (Sevilla), Hornachuelos (Córdoba), Lepe (Huelva), Trassierra (Córdoba), Lanjarón (Granada), Vadillo-Cazorla (Jaén), Maro-Nerja (Málaga), Pinos del Valle (Granada), Berja-Laujar (Almería) y Murcia.
Cada muestra se componía de sesenta abejas, que fueron analizadas individualmente, homogeneizando el intestino en un tubo eppendorf con ayuda de un pequeño émbolo. De las muestra positivas, se prepararon extensiones que fueron fijadas durante 2 minutos con metanol, posteriormente fueron teñidas con Giemsa al 0,25% durante 12-18 horas. Los exámenes microscópicos se realizaron a 400x y 1000x.
En el caso de los flagelados, con las tinciones Giemsa quedó perfectamente visible el núcleo y el kinetoplasto (Fam. Trypanosomidae), sin embargo la relativa uniformidad en la morfología de esta familia junto con la conservación de las muestras (etanol al 70%, inservibles para estudios isoenzimáticos), imposibilitan aventurar cualquier posición taxonómica.
Resultados y discusión
M. mellificae

En total, sobre 162 muestras de abejas se analizaron 38 como sospechosas de contener quistes de M. mellificae, encontrándose quistes en unas pocas abejas de 3 muestras (1,85%).
Dos de éstas muestras aparecieron, junto con Nosema apis, en Lanjarón (Granada), procedentes de una muestra recogida en el mes septiembre de 1991 y en Trassierra (Córdoba) de una muestra recogida en el mes de diciembre de 1990. La tercera muestra procedía de Cáceres (recogida en el mes de mayo de 1991), sin que existiera una infectación mixta con N. apis.
Esta baja frecuencia de parasitación, 1,85%, es similar a lo que ocurre en el resto de países donde se ha diagnosticado este protozoo, el 2% en Inglaterra (Bailey y Ball, 1991) o el 2,8% en Italia (Giordani, 1959)
Como vemos es una patología que reviste poca importancia y que en contadas ocasiones puede repercutir sobre la población de una colonia. Serían necesarias unas infectaciones muy severas y masivas para que este protozoo afectase a todos los túbulos de Malpigio de la abeja (unos 100) y provocarle la muerte. Generalmente hemos encontrado unos pocos túbulos de Malpigio infectados, y por tanto el resto pueden continuar con su función excretora.
No existe control químico contra esta enfermedad y éste debe de efectuarse en base a un comportamiento higiénico del apicultor, descontaminando el equipamiento usado (Bailey, 1955; Furgala y Mussen, 1978), si bien algunos autores aconsejan el uso de la fumagilina.
TripanosomátidosDe los 12 apiarios estudiados se ha detectado la presencia de tripanosomátidos en 3 de ellos (25%), concretamente en Lanjarón (Granada) en dos colmenas, Maro-Nerja (Málaga) y Cáceres, en una colmena cada una, lo que representa el 11,4% de las colmenas estudiadas. Sin embargo muy pocas muestras y abejas estaban infectadas, el 2% y el 0,12% respectivamente (tabla 1). La parasitación en las cuatro muestras positivas osciló entre el 1,7% y el 11,8% (la media fue de 6,2%±4,6%), apareciendo sobre todo en los meses de julio y agosto.

TABLA 1/ Resultados del estudio sobre prevalencia
por Trypanosomátidos en el sur de España
Apiarios
Colmenas
Muestras
Abejas
Total
12
35
199
11940
Positivas
3
4
4
15
Porcentaje
25,0%
11,4%
2,0%
0,12%

Detalladamente, la muestra de Cáceres fue recogida en agosto-91 con una parasitación del 1,7%; las dos muestras de Lanjarón (Granada) fueron recogidas de dos colmenas en julio-91 con parasitaciones del 11,8% y 8,3% y muestra de Maro-Nerja (Málaga) fue recogida en julio-91 con una parasitación del 3,3%.
A pesar de que existen pocas evidencias de que la parasitación por flagelados sea patógena para la abeja, ésta debe de ser revisada. Landridge (1966) encontró Crithidia spp. en abejas, y observó que les provocaba una elevada mortalidad a pesar de que éstas especies no suelen ser patógenas, y en este estudio, en algunos de los recuentos efectuados siguiendo la metodología rutinaria para el conteo de esporas de Nosema apis, se contabilizaron hasta 1,6x106 flagelados en el intestino de algunas abejas.

ESPECIAL LOQUE AMERICANA

Por M. del Hoyo*, E. Bedascarrasbure°, A. Palacio', M. Basualdo* y E. Figini*
* Facultad de Ciencias Veterinarias (UNCPBA), ° INTA, ' Facultad de Ciencias Agrarias (UNMDP). / Miembros del PROAPIDIEZ AÑOS CON LOQUE AMERICANA EN ARGENTINALa loque americana o familiarmente "la loque" como la conocen los apicultores, comenzó a producir perdidas y problemas en Argentina en 1989, A partir de ese momento la apicultura de este país, ya no fue igual. Durante los primeros años, se suscitaron una innumerable cantidad de problemas, básicamente relacionados con el hecho de esconder el problema para no ser acusados de malos apicultores o portadores de una peste contagiosa, que complicaba el comercio, básicamente de abejas.
Durante este período, denominado por muchos técnicos como la etapa "muda", se sucedieron barreras sanitarias, peleas de apicultores, poca información y mucho miedo a contraer la infección. Debido a que nadie denunciaba la enfermedad no se tienen cifras exactas de la cantidad de colmenas muertas o enfermas durante ese tiempo pero algunos técnicos han reconocido que durante esta etapa la incidencia superaba el 15% lo cual involucraba mas de 200.000 colmenas afectadas.
Primeras accionesLa situación no varió mucho hasta 1993, donde comenzó la etapa de "reconocimiento". Algunos apicultores, desesperados por el avance de la enfermedad comenzaron a solicitar al INTA (Instituto Nacional de Tecnología Agropecuaria) y a las Universidades mayor información, se comenzaron a dictar charlas en todos los puntos del país y fue el motivo de conversación de cuanta reunión apícola se realizó en este período. También durante esta etapa comenzaron a elaborarse estrategias de manejo que aun hoy se utilizan con éxito en Argentina, y así se incorporaron al vocabulario de los apicultores nuevas palabras antes desconocidas: cepillado, paquete sanitario, quemado, incinerado, desinfección, parafinador, autoclave, cera esterilizada, etc. cosas tan comunes hoy en día que parece mentira que 7 u 8 años atrás no existieran.
En 1994 se realizó un Taller Internacional que reunió a especialistas internacionales y nacionales, para elaborar una estrategia combinada en todo el país. De este modo y ayudados por una coyuntura de precios altos en los años subsiguientes se comenzó a desarrollar el programa de "Control de Loque Americana". Pocos apicultores quedaron en el país que no conocían este flagelo y ante el mínimo caso se tomaban medidas por parte de ellos. Se quemaron miles de colmenas, se cepillaron cientos de miles, se paquetearon y se puede decir también que de algún modo todo el material que vuelve del campo por cualquier motivo (muertas de hambre, huérfanas o enfermas por cualquier causa), se desinfecta conscientemente antes de volver a utilizarlo.
Comenzamos a vivir una etapa de "maduración" que lleva implícito los vaivenes lógicos de las enfermedades contagiosas. Así la enfermedad pasa por momentos de un control casi total a focos peligrosos en distintas regiones, siempre relacionados con un singular número de problemas.
La concienciación del productor sobre la seriedad del problema llevó a una transformación de la industria apícola, la cual a su vez, generó tecnología tendente a reducir el número de esporas y consecuentemente la incidencia de la enfermedad. Hoy, existen varias plantas de cera estampada que eliminan los esporas de la cera, y empresas que fabrican parafinadores.
Las Cooperativas y Asociaciones de Apicultores, por su parte, utilizan extractores comunitarios adaptados para su desinfección entre una extracción y la siguiente. Los camiones que recogen borra o cuadros viejos tienen cubiertas protectoras que no permiten el pillaje.
Con muchísimo esfuerzo y a un costo enorme de mano de obra y material, se ha logrado mermar la difusión de la loque.
Ganamos experienciaHoy podemos decir que Argentina es de los países que más saben de esta enfermedad, tiene un equipo de jóvenes profesionales con amplia experiencia de campo y los apicultores manejan relativamente bien los tiempos epidemiológicos para el control. Poca es la información que Argentina ofrece al mundo, particularmente porque los problemas cotidianos dejan poco tiempo para escribir, mas de dos millones de colmenas, ofrecen un abanico de circunstancias que parecen no acabar.
Pero sin lugar a dudas los técnicos argentinos están en condiciones de mantener controlada esta enfermedad, solo necesitan apoyo gubernamental y trabajo. Cualquier técnico puede reconocer una situación de riesgo, los factores predisponentes, y detectar un foco nuevo de loque americana mucho tiempo antes de que éste se produzca, lo que hace que en la mayoría de los casos sean controlados o corregidos a tiempo. Igualmente y por problemas que veremos mas adelante, siempre aparecen nuevos y peligrosos brotes de esta enfermedad, tan difícil de controlar.
Qué hacen los apicultoresEl apicultor habitualmente utiliza todas las herramientas con las que cuenta; de este modo mezcla la quimioterapia, con las medidas de manejo, sabiendo de ante mano que con las primeras solo pone un freno temporal al problema y con las segundas empieza a realizar cirugía.
En términos generales cuando un apicultor encuentra colmenas enfermas en su colmenar, las retira, dependiendo del grado de infección. A las colmenas que quedan en el apiario suele curarlas con un antibiótico, no siendo ésta una practica generalizada; las colmenas enfermas se cepillan o paquetean y el material se desinfecta generalmente con parafina caliente (ver recuadros).
Una vez recicladas, las colmenas vuelven al apiario seguramente el próximo año. En otros casos, cuando las colmenas son pocas, son directamente quemadas.
Qué hace el gobierno
El gobierno a través de sus proyectos apícolas ha implementado estos últimos años varias medidas, desde las "apidemostraciones" (jornadas de campo donde se enseñan todas las prácticas de control, directamente en las colmenas), que recorrieron el país enseñando a los apicultores a cepillar, paquetear, desinfectar, y a conocer la enfermedad, hasta las charlas técnicas que podemos contar por cientos en un país tan grande como diverso.
Desde el proyecto donde pertenecemos la mayoría de los técnicos, el PROAPI o Proyecto Integrado de Desarrollo Apícola, que involucra al INTA, las Universidades de Mar del Plata, del Centro y de Córdoba y algunos gobiernos provinciales, se organizaron las "apidemostraciones" y varios cursos para "promotores apícolas" (profesionales jóvenes que se insertan en el medio apícola). Estos cursos permiten multiplicar, a través de ellos, los nuevos conocimientos e intercambiar con promotores mas experimentados las nuevas visiones del avance de ésta y otras enfermedades.
Por otro lado un Programa de Mejoramiento Genético de Abejas, (iniciado en 1992) básicamente enfocado a la resistencia a enfermedades de la cría, comienza a dar sus primeros resultados concretos en cuanto al control de esta enfermedad. Actualmente se comercializan en Argentina mas de 20.000 reinas con la característica de alto comportamiento higiénico, y se prevé cuadriplicar esta cifra en los próximos dos años. Esto podría aumentar la frecuencia de genes higiénicos a nivel del país durante la próxima década.
A su vez varios gobiernos provinciales han implementado medidas políticas y sanitarias para controlar la enfermedad.
La situación actualEl avance de la varroasis (cada vez más difícil de controlar) y la baja de los precios internacionales de la miel, han hecho que los apicultores en determinadas regiones pierdan un poco el control, lo que sumado a una menor presión del gobierno, ha desencadenado en la aparición de algunos focos esporádicos, sobre todo en regiones donde la sequía, la superpoblación de colmenas y la varroasis han hecho estragos en las colmenas. Estas situaciones de estrés y la menor atención (cantidad de visitas a los colmenares) son factores desencadenantes en la aparición de esta enfermedad.
Si bien estamos lejos de aquellos grandes focos de la etapa muda y de reconocimiento, es una luz de alerta para que los apicultores no bajen los brazos.
Asimismo, la incidencia dentro de los apicultores profesionales es muy baja, no superando en los peores
casos el 2% y en términos generales no supera el 3% del total de las colmenas de una región.
Con mucho trabajo y un programa concreto, Argentina ha superado un problema complejo.
CÓMO DARSE CUENTA DE UN POSIBLE FOCOVarios son los aspectos que un buen técnico observa, para poder establecer de antemano que algún problema asociado a bacterias esta apareciendo en los colmenares.
Factores en el colmenar
• Mayor recambio de reinas de lo normal.
• Colmenas desparejas (núcleos, cámaras y colmenas con tres o más alzas dentro de los colmenares).
• Gran cantidad de colmenas huérfanas.
• Poca producción de miel, de núcleos o de abejas.
• Gran disparidad en el desarrollo de la población de las colmenas de un apiario.
• Algunas colmenas muertas con cría y sin abejas.
Factores dentro de la colmenas• Desorden de la cámara de cría.
• Poca población.
• Panales engrasados y malolientes.
• Cría salteada.
• Opérculos hundidos y engrasados.
• Opérculos perforados.
• Larvas con consistencia de chicle.
• El color de algunas larvas cambia de blanco a marrón claro y marrón oscuro.
• Escamas adheridas a la pared inferior de la celda.
• Larva pupal hacia el centro de la celda.
Uno o varios de estos signos son suficientes para comenzar a tener sospechas de presencia de loque americana en las colmenas.

FACTORES PREDISPONENTES• Colmenas enfermas, principalmente atacados por Varroa.
• Hambre.
• Alimentación con miel (practica ya casi no usada en Argentina).
• Colmenas abandonadas.
• Poca revisión de las colmenas.
• Poco recambio de panales en la cámara de cría.
• Deficiente desinfección del material.
• Pillaje.
• Pillaje en salas de extracción.
• Colmenares en zonas muy pobladas de colmenas.

PROCEDIMIENTO DEL CEPILLADO
Dicho procedimiento consiste en:
1) Apartar la colmena de su lugar y colocar un nuclero vacío o una cámara con tres panales de cera estampada y un alimentador con jarabe.
2) Sacudir los cuadros de abejas fuera o dentro de la cámara con alimentador, cuidando colocar la reina dentro de la cámara entre los panales de cera estampada.
3) Los marcos de la colmena con cría deben ser incinerados indefectiblemente y la cámara desinfectada. Los cuadros con cera podrán fundirse y utilizarse para estampado. La miel se podrá extraer sin problemas para ser utilizarla para consumo humano, pero "nunca deberá alimentar a las abejas con esa miel".
4) El núcleo cámara, en el que se han sacudido las abejas, se dejará en el mismo lugar.
5) En el momento que las abejas hayan labrado y contenga las primeras larvas de obreras, se debe añadir en el alimentador jarabe con antibiótico.
Después de que las abejas hayan labrado los primeros tres marcos podrán añadir marcos de cera obrada, ya que las abejas habrán utilizado toda la miel contaminada en el proceso de labrado de cera.
El parafinado del material se está extendiendo cada vez más entre los apicultores; en las fotos, una vista general del parafinador dHT utilizado para la desinfección con parafinas (izquierda); ubicación del material dentro del canasto del dHT e introducción del canasto en el parafinador
DESINFECCIÓN• Los ensayos realizados en Argentina, han dado buenos resultados utilizando parafina a 160º C, o aceite de lino a la misma temperatura durante 10 minutos. El aceite de lino pierde temperatura en cada uno de las sucesivos recalentamientos, por lo cual para obtener buenos resultados, el material debe permanecer cada vez mas tiempo sumergido, llegando a 20 minutos a una temperatura de 120º C. Por estas razones, la mayor parte de los apicultores utilizan parafina. En el país existen centenares de parafinadores, comúnmente llamados "dHT".
• La mejor parafina que se puede utilizar es aquella que tiene un grado de fusión de 60º C.
• Es importante recalcar que temperaturas inferiores a 135º C, no ofrecen resultados satisfactorios de desinfección y aumentan ampliamente el consumo de parafina o aceites.
• Debido al costo de la parafina y del aparato, la utilización del mismo solo se justifica para grandes productores, cooperativas o grupo de apicultores.
• Se utiliza también la desinfección con autoclave, algunas empresas ofrecen el servicio de desinfección a apicultores en grandes autoclaves industriales. Tiene la ventaja de poder desinfectar grandes cantidades de colmenas en poco tiempo.
• Los apicultores con poca incidencia de loque americana utilizan el fuego como una herramienta para la desinfección.

Cría Yesificada


La Ascosferosis, conocida en nuestro país como cría yesificada, es una micosis invasiva que afecta exclusivamente a larvas en desarrollo. Es la enfermedad micótica más frecuente de la abeja productora de miel y es producida por el hongo Ascosphaera apis .
Distribución
La cría yesificada se ha convertido en los últimos años, en un problema de gravedad para gran parte del mundo. Actualmente, se halla muy expandida en Europa, América del Norte, Asia y en algunos países de América del Sur, América Central, África y Oceanía.
En nuestro país, el proceso de aparición y expansión de la Ascosferosis en abejas melíferas fue muy similar al de otros países. Hacia fines de 1978 comenzó a observarse en distintos apiarios de la provincia de Buenos Aires y fue considerada como un problema menor hasta 1988, aproximadamente. A partir de ese momento empieza a producirse un aumento constante, alcanzando en la actualidad niveles de infección muy importantes y propagándose a gran número de provincias.
Ciclo  de vida de Ascosphaera Apis  
Ascosphaera apis es un hongo heterotálico y produce elementos de resistencia y dispersión (esporas) que son ingeridos por las larvas con el alimento, de esta manera se ocasiona la infección. Estas esporas germinan en la parte posterior del intestino medio y el micelio formado comienza a crecer, invade los tejidos, atraviesa la cutícula, emerge a la superficie larvaria y recubre casi totalmente el cuerpo larval. Si bien las larvas pueden ingerir esporas durante toda la etapa de alimentación, se ha determinado que el período de mayor susceptibilidad corresponde al tiempo que va desde poco antes o inmediatamente después de la operculación. En principio, las larvas muertas presentan un aspecto algodonoso y luego se desecan y momifican.
La apariencia final de las momias será blanca si el micelio involucrado es de un solo signo sexual y negra si el micelio presenta hifas de distintos sexos, que al copular producen los cuerpos fructíferos responsables de dicha coloración. Las momias pueden ser halladas en el suelo o en la entrada, en la plancha de vuelo o en el piso de la colmena, removidas por obreras limpiadoras. También pueden ser encontradas en los panales, tanto en celdas desoperculadas como operculadas.
Etilogía
Las esporas son hialinas y elipsoidales. Presentan una superficie cérea que les permite adherirse a distintos sustratos. Se pueden encontrar en la miel, en el polen almacenado, en la cera y sobre el cuerpo y en el intestino de abejas adultas, en colmenas sanas y enfermas. Son altamente resistentes y pueden mantenerse viables durante 15 años. Pueden sobrevivir un año en el polen y dos años en la miel. Germinan en una atmósfera rica en dióxido de carbono (12 %), resisten las radiaciones ultravioletas, la temperatura de fusión de la cera y la acción de soluciones formuladas.
La Cría Yesificada presenta algunas características de suma importancia. Una de ellas es la variación en los niveles de infección; un apicultor puede hallar en su apiario colmenas poco afectadas y otras con gran mortalidad en su cría. Las razones para ello residen en la resistencia intrínseca de cada colonia a la enfermedad.
Por otra parte, existe un número importante de reservorios de esporas. Entre ellos cabe mencionar a las mismas abejas adultas, a flores y fuentes de agua, a los distintos productos de la colmena, a los materiales utilizados por el apicultor.
La aparición y evolución de la enfermedad están relacionadas al stress generado por distintas causas; no solo debe producirse la ingestión de esporas por las larvas, sino que es necesario que actúen factores ambientales y de manejo sobre la cría (causas predisponentes). Se ha mencionado un gran número de contingencias capaces de provocar estrés en las colmenas. La cantidad y diversidad de las mismas puede variar de acuerdo a la zona geográfica en la que se desarrolle la actividad apícola. Entre las más conocidas se pueden citar:
Enfriamiento de la cría: Es el factor de mayor relevancia. No es necesaria una larga exposición a bajas temperaturas para que se desencadene la enfermedad.
Desequilibrios nodrizas/cría: Cuando la población de abejas nodrizas no es la adecuada, la temperatura del nido de cría no alcanza a mantenerse en forma normal.
Elevada humedad y pobre ventilación.
Deficiencias en la alimentación: Causadas por un escaso aporte de polen.
Manejo inadecuado y excesivo.
Padecimiento de otras enfermedades e infestaciones provocadas por Varroa jacobsoni.
Diseminación,
La dispersión de la enfermedad a través de las esporas se da de distintas maneras:
Entre colmenas sanas y enfermas:
Al producirse pillaje sobre colonias muy afectadas por el hongo, las abejas que ingresan a las mismas vuelven a sus colmenas con una carga de esporas adheridas a su cuerpo.
Las abejas de colonias enfermas que pierden el rumbo e ingresan a colmenas que no son las suyas.
Parásitos como Varroa jacobsoni son vectores de importancia de la enfermedad.
Por pecoreo de abejas de colmenas sanas a fuentes florales ya visitadas por abejas de colmenas enfermas.
El propio apicultor, por medio de un manejo inadecuado, interviene en la diseminación de esporas de Ascosphaera apis.
Dentro de una misma colmena:
Por trofalaxia (transferencia de alimento de una abeja adulta a otra)
Por heces y restos de muda de larvas enfermas que quedan en el interior de las celdillas.
Diagnóstico
Clínico: En el campo, esta micosis es de muy fácil diagnóstico. Las colmenas afectadas presentan momias en distintos lugares de la colmena (piso y cuadros), como así también en las proximidades de la piquera.
Laboratorio: Se realiza un análisis microscópico del hongo para determinar la especie involucrada en la aparición de la enfermedad.
Control
En la actualidad, los trabajos realizados para lograr el control de la Ascosferosis se han encaminado en tres direcciones:
Búsqueda de agentes químicos
Prácticas de manejo
Genética de abejas
Agentes Químicos
No existe un agente eficaz para el control de la cría yesificada.
Un antifúngico ideal debe ser inocuo para abejas adultas y cría, no dejar residuos en los productos apícolas, ser persistente y fácil de emplear. Estas características, en general, no se cumplen en su conjunto.
Es necesario remarcar la importancia de no utilizar agentes químicos en forma indiscriminada y sin conocimiento, no solo ante la perspectiva de que sean tóxicos para las abejas o que dejen residuos en miel, sino también ante la posibilidad de la aparición de cepas resistentes de Ascosphaera apis.  
Prácticas de Manejo
Las prácticas de manejo recomendadas están dirigidas a reducir el estrés (prevención de factores predisponentes) y la masa infectante (disminución de la carga de esporas).
Es importante evitar la apertura de colmenas en días fríos, el desplazamiento de cuadros de cría a lugares de la colonia donde los cuidados y la temperatura no sean suficientes, la alimentación con jarabe en momentos inadecuados; mantener colmenas con adecuada población. Se debe limitar el uso de trampas de polen y proveer de una buena ventilación a las colmenas.
La instauración de un brote produce la acumulación de esporas en el interior de la colmena, por lo que se hace necesario, junto a la prevención de factores predisponentes, eliminar el mayor número de formas infectantes retirando los cuadros viejos y evitar intercambiar material entre colmenas sanas y enfermas. Se debe tener presente la posibilidad de cambio de reina en aquellas colonias en las que reaparece la enfermedad. Las colmenas muy afectadas deben ser aisladas o eliminadas, en caso de ser necesario, quemando cuadros y flameando cajones.  
Genética de Abejas
La variación en la susceptibilidad de las colonias a la cría yesificada explica la situación en la que un mismo apiario presenta colmenas altamente infectadas y otras apenas afectadas. Esto nos permitiría seleccionar abejas resistentes a esta micosis.
El desarrollo de líneas de abejas con buen comportamiento higiénico y resistentes a enfermedades de la cría, es una buena posibilidad de control para esta y otras patogenias.
Fuente: Ministerio de Agric, Gand y Pesca de la Rep Argentna.

Producción de Miel: Factores primarios que afectan la producción de Miel en la Colonia de Abejas

Por: Daniel G. Pesante, Ph.D. Catedrático y Especialista Apícola
Introducción La meta principal de todo apicultor, sea este uno comercial o de pasatiempo, es lograr que la colonia de abejas melíferas (Apis mellifera spp.) desarrolle una población adecuada de pecoreadoras: (1) que amase la cantidad mayor de néctar posible y la almacene como miel, y (2) que sea una polinizadora efectiva. Para que esto sea realisable el apicultor debe visualizar claramente y manejar efectivamente los factores más importantes que afectan la producción de miel de la colonia de abejas. Se considerarán los factores que estén bajo el control del apicultor. Podemos enumerar, en orden de importancia: (1) La calidad del panal, (2) La edad de la reina, y (3) La calidad genética de la reina.
Calidad del panal
La calidad del panal está contemplada como una parte clave del manejo de la colmena, es de vital importancia para que la colonia pueda contar con los elementos físicos necesarios para desarrollar una buena población de obreras.
Sólo mediante una población numerosa de pecoreadoras será posible hacer recolecciones de néctar que sean atractivas. El apicultor debe visualizar que él es un productor de abejas y no uno de miel. Las colonias podrán almacenar, en forma consistente, una cosecha de miel lucrativa, sólo si se logra que; (1) la colonia desarrolle una población numerosa de obreras, (2) con la edad correcta, y (3) que esto se lleve a cabo en sincronía con el flujo de néctar. La única manera de lograr este aumento en población es si los panales de la
cámara de cría cuentan con la cantidad necesaria de celdas de obrera para recibir la postura de la reina. Mientras menor sea el número de celdas de obrera por unidad de área de panal, menor será la población de obreras producida por unidad de tiempo. Es por esto que se recomienda que se reemplacen los cuadros cuyos panales tengan más de un 10 a un 20 por ciento de sus celdas distorsionadas, zanganeras, o que sean espacios vacíos.
Interactuando con lo antes mencionado, debemos tener en mente que la relación población de la colonia a producción de miel, no es una lineal, sino una exponencial. A mayor cantidad de abejas en la colonia, mayor la cantidad, pero sobre todo, la proporción de miel producida por colonia. Esto es así ya que cada colonia requiere de un número determinado de abejas que guarde relación con los procesos básicos de la colonia como lo son: la alimentación de las larvas y adultos, construcción de los panales, limpieza de los panales, ventilación, almacenamiento de agua, néctar y polen, mantenimiento de la temperatura y otros procesos asociados a la estructura social de la colonia. Todas las abejas que se producen sobre esta cantidad básica estarán disponibles para salir al campo a pecorear. Mientras mayor sea esta cantidad de abejas mayor podrá ser la cosecha de miel.
La importancia de contar con un número adecuado de celdas de obrera por panal se puede palpar mediante un sencillo ejercicio numérico. Un cuadro Langstroth estándar de la cámara de cría, con su panal correctamente construido, cuenta con aproximadamente unas 5,000 celdas de obrera (total de ambas caras). En promedio, los primeros 5 cm o el 25 por ciento de la superficie del panal usualmente está destinado al almacenaje de miel o de polen, por lo que el área de postura de la reina es en realidad de unas 3,750 celdas. Esta disminución en el área de postura potencial es algo normal con lo que todo apicultor tiene que contar. No obstante, el número de celdas de obreras disponibles se convierte en un factor limitante para el desarrollo de la colonia, si el resto del panal tiene celdas zanganeras, celdas distorsionadas, huecos en el panal o sencillamente el apicultor no pudo proveer las condiciones propicias para la construcción del panal y las abejas, por ejemplo, dejaron espacios vacíos entre la cera estampada y el cuadro. Esta última serie de condiciones es muy común y con frecuencia la suma de todas estas áreas sin celdas de obreras llega a
sobrepasar un 40 por ciento del espacio disponible restante. Esto quiere decir que la reina cuenta con sólo unas 2,250 celdas por panal para la postura de huevos de obrera. Aún cuando todos los otros factores sean óptimos, el número total de celdas disponibles es de 18,000, cantidad muy por debajo de lo requerido para poder producir una población adecuada para generar una cosecha significativa de miel. Estos cálculos están basados en el manejo de una sola cámara de cría con 10 cuadros cuyos cuadros uno y diez estén llenos de miel, según lo requerido en el manejo apícola tropical moderno. Los apicultores que utilizan sólo nueve cuadros en la cámara de cría, están disminuyendo aún más el número disponible de celdas de obrera, en este caso un 12.5 por ciento más, lo que disminuye el número disponible de celdas de obrera a 15,750.
Acabamos de establecer la importancia de la calidad del panal y de la cantidad de celdas de obreras disponibles para que la reina realice su postura. Veamos ahora cómo se relaciona el componente físico del panal con el biológico. Si la reina tiene una postura promedio de 1,000 huevos diarios, requerirá de un mínimo de 21,000 celdas de obrera, para satisfacer su capacidad de postura mínima promedio. Esto es así ya que desde que se pone el huevo hasta que nace la obrera y se desocupa esa celda pasan 21 días. Si la reina tiene una postura promedio de 1,500 huevos diarios, requerirá de un mínimo de 31,500 celdas de
obrera disponibles. Basándonos en estos cómputos, que incorporan condiciones representativas de lo que se observa en el apiario, podemos apreciar que en la mayoría de los casos el mismo apicultor está limitando la capacidad de cosecha de miel de la colonia. De aquí que observemos que con frecuencia, la producción
por colmena por año sea menor a los 20 litros (5 galones). No obstante, el punto positivo de este dato es que la calidad del panal: (1) es un factor directamente bajo el control del apicultor, y (2) que mejorando la calidad del panal podemos aumentar la producción de miel de un 40-60 por ciento.
Edad de la reina
El segundo factor en importancia en la producción de miel de abejas de una colonia es la edad de la reina. La función principal de la reina, desde el punto de vista del apicultor, es la de poner huevos de obrera. En realidad la reina es una máquina de poner huevos, a razón de entre 800 y 1,600 huevos diarios. Esto equivale a poner entre 0.5 y 1 huevo cada minuto. El apicultor debe velar que la colonia cuente con una reina que tenga una capacidad postura de huevos que vaya a la par con los objetivos de producción. De nada vale tener una reina que tenga una "alta" calidad genética en producción de miel (produzca pecoreadoras de gran capacidad recolectora de néctar), si ésta está muy vieja y ya no puede desarrollar la población requerida de pecoreadoras para lograr esa cosecha (o el apicultor mantiene panales de calidad pobre).
Si bien es cierto que el largo de vida biológico de una reina puede ser mayor de tres años; el largo de vida útil para el apicultor es mucho menor. Mientras más joven sea la reina, mayor será la cantidad de huevos que pone por unidad de tiempo. Reinas menores de un año consistentemente tienen las posturas de huevos más elevadas. Mientras mayor sea la postura de huevos de obrera, mayor será la población de pecoreadoras y, por consiguiente, la cosecha de miel. De aquí que se recomiende que se reemplace la reina de cada colmena por lo menos una vez cada año. Esto se debe llevar a cabo para el mes de diciembre en los llanos costeros y para enero en la zona de montaña. En los trópicos, la reina lleva a cabo su postura durante todo el ciclo anual, por lo que es posible que su postura promedio decline mucho antes del año, lo que afectaría negativamente la producción de obreras y la de miel, para la segunda cosecha del año. En sistemas templados la reina puede "descansar" sus ovarios durante parte del otoño, durante el invierno y en algunas áreas geográficas, durante parte de la primavera, ya que las temperaturas bajas, menores de 57° Fahrenheit inician el comportamiento de agrupación en el nido de cría y la reina disminuye e inclusive llega a suspender su postura de huevos.
Acoplado a este concepto está el hecho de que estas temperaturas bajas afectan adversamente el desarrollo de la cría.
El peso de una reina varía mucho dependiendo de si es virgen o está fecunda, y de su condición fisiológica para esa época del año. Una vez fecunda, el peso depende de su razón de postura diaria lo que está directamente relacionado con la entrada de alimentos a la colonia. Una reina fecunda y en la época de alta
postura llega a pesar en promedio unos 275 miligramos. Teniendo una razón de postura de 1,600 huevos por día, ésta llega a poner más de su propio peso diario en huevos (cada huevo pesa entre 150-180 microgramos). Esta razón de postura representa una carga fisiológica monumental. De aquí que postulemos que en el trópico la reina se "agota" más rápido.
De poder verificar, mediante experimentación científica, el efecto del ambiente tropical sobre la postura de la reina y su relación a la producción de miel, puede que sea rentable el reemplazar las reinas en diciembre-enero, y también en junio-julio de cada año; ya que esto podría representar un aumento en la producción de miel por colmena lo suficientemente lucrativo como para compensar el costo de esta nueva práctica.
Sustentando más el punto anterior, mientras más joven sea la reina, mayor será su producción de substancia reina o ácido oxodecenoico. Esta feromona, entre otros efectos, tiene la capacidad de estructurar los vuelos de pecoreo, haciendo éstos más numerosos y frecuentes. Esto es un factor que apoya un aumento en la
producción de miel ya que aumenta la capacidad recolectora de néctar de la colmena en comparación con colonias que cuentan con la misma población (el mismo número de abejas).
Consideremos otro efecto bien importante de la edad de la reina. Es frecuente observar una variación marcada en la producción de miel de las colmenas de un mismo apiario. En la mayoría de los casos el apicultor indica que las colonias son poco productoras, implicando que la calidad genética de la reina es pobre.
La verdad es que en la gran mayoría de los casos el factor operante es que cada colonia está encabezada por una reina de edad distinta, como resultado, las reinas tienen desarrollos fisiológicos diferentes, lo que a su vez resulta en razones de postura diferentes. Las razones de postura diferentes llevan a que cada colonia tenga una población con un tamaño diferente y con una estructura de edades diferente, aumentando la variación en producción entre las colmenas de un apiario. Aumentos de un 25 por ciento en la producción promedio anual de un apiario pueden ser observados al reemplazar anualmente todas las reinas para la
misma época (diciembre-enero). Recuerde, la edad de la reina tiene efectos directos e indirectos de gran importancia sobre la producción de obreras y la producción de miel de la colonia. Mantenga reinas jóvenes encabezando sus colonias y producirá más miel.
Calidad genética de la reina
El tercer factor en importancia para la producción de miel de abejas, bajo control del apicultor, es la calidad genética de la reina. He dejado este factor para última consideración ya que los factores de calidad del panal y la edad de la reina definitivamente toman precedencia sobre la calidad genética de la reina.
Hace 400 años que los colonizadores trajeron abejas melíferas al Nuevo Mundo, desde entonces tanto la naturaleza como el apicultor han seleccionando las abejas para aumentar la producción de miel por colonia en este ambiente tropical. Se han concentrado en este factor ya que éste es el factor más importante: (1) para la sobrevivencia de la colonia, (2) para el apicultor y (3) es el más fácil de cuantificar. Más significativo aún, debemos incluir los miles de años, previo a la importación al Nuevo Mundo, que el ser humano ha
venido manejando las abejas en África y posteriormente en Asia y en Europa.
Como consecuencia de tantos años de selección directa e indirecta, hacia un aumento en la producción de miel, el margen de aumento en producción de miel que está controlado genéticamente es relativamente limitado. La calidad de los panales y la edad de la reina son factores que tienen más impacto sobre la
producción de miel que el que la colmena tenga una reina de supuesto "alto linaje". En la mayoría de los casos el linaje, en base a productividad de miel, es utilizado como una forma de propaganda para atraer al consumidor y aumentar la venta de reinas. Pero la realidad es que es un factor de menor importancia.
Yendo fuera de Puerto Rico a buscar esta supuesta abeja reina más productora, el apicultor se mueve y frecuentemente adquiere, en forma ilegal, reinas del exterior. Esto históricamente ha traído una serie de inconvenientes que a corto y a largo plazo siempre ha terminado perjudicando al mismo apicultor y a la
industria apícola del país. Por un lado, la mayor parte de las reinas adquiridas en el exterior son de áreas ecológicas no compatibles con la nuestra, por lo que los patrones de postura de las reinas no están de acuerdo con nuestras floraciones.
En Puerto Rico, la colmena de abejas se desarrolla en una forma óptima si reemplazamos su reina a mediados de diciembre-enero de cada año (necesitamos proveer alimentación estimulante durante esta época de no producción de néctar). De esta forma la colonia va a tener tiempo de desarrollarse y de producir una población de abejas obreras que pueda hacer una buena cosecha de néctar. A una
colonia de abejas le toma, por lo menos, de dos a tres ciclos de cría desarrollarse, para poder aprovechar en forma óptima el flujo de néctar de primavera. Cada ciclo de cría de obrera es de 21 días y el flujo de néctar, por lo general, dá inicio a mediados de febrero en el llano seco y a mediados de marzo en la zona de altura, más o menos dos semanas. Para esta época, la mayoría de los apiarios comerciales de producción de reinas del extranjero están en pleno invierno y no pueden producir reinas para Puerto Rico. Las reinas que usted compra durante ese momento son reinas que han estado almacenadas en colonias banco desde el verano u otoño anterior. Estas reinas tienen de cuatro a seis meses en almacén, estando enjauladas sin poner huevos durante todo este período, lo que afecta adversamente la condición de los ovarios. Más aún, las reinas que permanecen enjauladas por más de 30 días tienden a recibir daños mecánicos en los tarsos, lo que afecta su habilidad de poner huevos.
Como si lo anterior fuera poco, la posibilidad de introducir enfermedades y plagas es una realidad que lamentablemente ya hemos vivido con mucho dolor con la introducción de la enfermedad bacteriana Loque Americana en el 1982; y el parásito externo Varroa jacobsoni en el 1989. Ambas introducciones fueron hechas por apicultores que supuestamente buscaban traer reinas para "mejorar la sangre local" y terminaron siendo acontecimientos altamente destructivos (sobre todo Varroa), no sólo para ese apicultor, sino para toda la industria apícola.
Dicho sea de paso, otros países todavía cuentan con parásitos y enfermedades que son más dañinos que el mismo Varroa, como lo son los ácaros Tropilaelaps clareae, Euvarroa sinai, el ácaro interno Acarapis woodi, el díptero Senotainia tricuspis, así como hongos, viruses y retroviruses. Es obvio que debemos procurar no darles paso e introducirlos a la Isla.
El Departamento de Agricultura en una acción muy sabia para la industria, prohibe la introducción a la Isla de reinas y/o cualquier otro material vivo o previamente utilizado por abejas melíferas. Sólo solicitando un permiso especial al Secretario de Agricultura se pueden comprar reinas del exterior y únicamente de aquellos productores de reinas que se sabe que históricamente no tienen enfermedades, parásitos y que son de áreas ecológicas compatibles con la nuestra. Aún así mi recomendación es encontra de importar material genético ya que, no es necesario y a la larga siempre se introducirá el o los problemas.
En Puerto Rico contamos con las abejas reinas idóneas para nuestras condiciones ambientales, por lo que recomendamos que el apicultor dé inicio a un programa de manejo que le permita reemplazar las reinas por lo menos una vez al año. Al mismo tiempo, es imperativo que el apicultor incorpore un sistema donde éste lleve un registro de producción. Es imprescindible que el apicultor sepa, sin lugar a dudas, el peso de miel producida por cada colmena, durante cada una de las cosechas del año. Esta información posteriormente será utilizada para identificar las colmenas que realmente tienen producciones de miel de abejas sobre el promedio y de las cuales se deben generar las reinas para cosechas posteriores. La idea es ELIMINAR PAULATINAMENTE del sistema las reinas que realmente tengan producciones por debajo del promedio.
Recuerde, para aumentar la producción de miel de sus colmenas préstele mayor atención a la calidad de los panales y a la edad de la reina. Conjuntamente establezca un programa de selección que le permita, eliminar las reinas que producen bajo el promedio.