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19 de noviembre de 2017

BREVES SOBRE SANIDAD APÍCOLA.

Últimamente se ha revertido totalmente el preconcepto de la estrategia terapéutica para tratar enfermedades dando paso a un criterio mucho más amplio que tiene que ver con la prevención y el equilibrio de la colmena.

BREVES COMENTARIOS SOBRE SANIDAD APÍCOLA.
Para comprender y aplicar esta nueva concepción, hay que tener en cuenta a la colmena como una gran familia con una estrecha relación y dependencia entre los individuos que la componen.

La sanidad de una colonia puede interpretarse como el equilibrio entre el organismo y el ambiente.

Cuando por algún factor se rompe este equilibrio, nos encontraremos frente a alteraciones de los procesos fisiológicos normales, y éstas alteraciones dan como resultado la aparición de enfermedades.

Cuando el hombre interviene en el estado natural de una familia de abejas, le brinda un hábitat para que pueda desarrollarse, logra que la misma alcance poblaciones mucho más grandes que lo normal, utiliza diferentes productos químicos, y las somete a situaciones de estrés (traslados, altibajos en las reservas de alimentos, revisaciones periódicas, etc.), predispone de cierta forma el desequilibrio mencionado.

Normalmente, antes de la aparición de los síntomas clínicos, ya hubo pérdidas de producción y un decaimiento de la colmena que llevará tiempo revertir. Recordemos que el pasaje entre la salud y la enfermedad es un proceso progresivo con toda una gama de estados intermedios.

BREVES COMENTARIOS SOBRE SANIDAD APÍCOLA.
La prevención es la herramienta fundamental para asegurar el buen estado sanitario de la colmena.  Para favorecer la profilaxis, se parte de la base que un individuo con un adecuado estado fisiológico, genera una respuesta global eficiente ante la aparición de agentes patógenos.

Hay dos factores que inciden favorablemente en el fortalecimiento de la profilaxis, uno está relacionado con la genética (genotipo con resistencia a patógenos), y el otro es el referido a la nutrición.

Particularmente en este último punto debemos tratar de evitar los altibajos de alimentos.

Los desarreglos en la alimentación predisponen a un mal funcionamiento glandular y un estado de debilitamiento general que es la puerta de acceso de las enfermedades.

Es decir, mantener un nivel nutricional y realizar un manejo racional de la colmena permiten sostener un estado óptimo y mejorar la producción.

Mecanismos de defensa propios de la abeja

Hay una serie de mecanismos que permiten a la abeja defenderse de enfermedades y parásitos.

A continuación los enumeramos sintéticamente.

Comportamiento higiénico: Las adultas encargadas de cuestiones sanitarias retiran larvas o upas enfermas de la colmena para evitar su putrefacción, eliminando al mismo tiempo la fuente de contagio.

Mecanismo de limpieza entre abejas adultas: Es un mecanismo de defensa contra parásitos que ha comenzado a desarrollar frente a los elevados grados de infestación. Consiste en que las abejas altamente parasitadas, reaccionan con sacudidas extrañas, y otras abejas reconociendo esta forma anormal de actuar colaboran con ella removiéndole los parásitos.

Reposición de la pérdida de población: En algunas situaciones, la reina obra aumentando su régimen de postura para hacer frente a la mortandad de la cría.

Comportamiento de fuga: Con esta modalidad, la colonia se aleja de un nido altamente parasitado o enfermo interrumpiendo la cadena de infección.

Reacciones inmunológicas: Cada miembro de la colonia desarrolla individualmente reacciones de su sistema inmunológico, con la formación de anticuerpos en la hemolinfa.

Proventrículo: En las abejas adultas este hace las veces de filtro que permite remover sustancias sólidas, esporas de bacterias y hongos del buche, evitando la diseminación de patógenos.

BREVES COMENTARIOS SOBRE SANIDAD APÍCOLA.
Uso de sustancias antibióticas: Son de vital importancia para la defensa contra microorganismos.

En la colmena encontramos condiciones estériles en las celdas de cría, paredes, alimento larval y también en las reservas.

Las enfermedades que afectan a las abejas son de origen bacteriano, parasitario, viral y también podemos incluir como patologías la acción de enemigos naturales y predadores.

Para tratar este punto de vital importancia en la producción apícola, se ha dividido su estudio en tres módulos, enfermedades bacterianas, parásitos (internos y externos) y finalmente virosis, hongos y otras problemáticas.

16 de noviembre de 2017

Diferencias entre abejas, avispas y abejorros.

Diferencias entre abejas, avispas y abejorros.
Existen muchos animales que tienenun gran parecido y que podemos confundir con facilidad, algo que sucede sobre todo con insectos, como las abejas, las avispas y los abejorros. 

Cuando se nos acerca un insecto de este tipo revoloteando solemos asustarnos fácilmente, creyendo que viene directo a picarnos pero, en realidad, se trata de insectos diferentes y además, aunque siempre que pican o muerden es por defenderse de lo que consideran un ataque o invasión de su espacio, algunos son más agresivos que otros. 

Esta es solo una de las diferencias que tienen, ya que existen muchas más. Si tienes curiosidad por conocer la diferencia entre abeja, avispa y abejorro no dejes de leer este artículo.

La mayoría de diferencias entre estos insectos son físicas y son las que nos ayudan más a distinguirlos rápidamente y, por estos motivos, es muy conveniente conocerlas bien. Así, aunque existen diversas especies y subespecies de los tres tipos de insectos y, por tanto, también puede haber diferencias y similitudes entre las propias especies directamente emparentadas, estas son las principales diferencias físicas entre abeja, avispa y abejorro:

El color: las abejas son de color pardo y amarillo y tienen pelo, los abejorros tienen un pelo suave con franjas amarillas, naranjas, blancas y pardo oscuro o negro y, por último, las avispas son generalmente negras, o pardo oscuro, con franjas amarillas brillantes y no tienen apenas pelo, pudiendo parecer a simple vista que no tengan en absoluto.

El pelo: como hemos comentado, las avispas apenas tienen y las abejas y los abejorros sí. Además, los abejorros tienen mucho más pelo en todo el cuerpo, algo que les da la ventaja de aguantar mejor el frío, el viento, la lluvia y otros problemas ambientales que las otras dos especies de insectos no pueden soportar bien.

El tamaño: la medida de estos insectos también varía. Concretamente, las abejas suelen medir de 15 mm hasta 20 mm las reinas, los abejorros tienen un tamaño que ronda los 20 mm y las avispas pueden variar mucho más de tamaño, llegando desde 10 mm hasta 35 mm, según la especie.

El aguijón y el veneno: es conocido por la mayoría que las abejas al picar mueren, pero ¿por qué? Esto sucede debido al tipo de aguijó que tienen, pues es fijo y tiene ganchos para quedar bien fijo en la piel del objetivo de la picadura, y no pueden retirarlo y guardarlo. Además, la glándula de veneno que está ligada al aguijón está directamente enlazada con sus intestinos. Esto no sucede en los abejorros y las avispas, ya que los primeros lo tienen fijo pero no está ligado a sus intestinos y las últimas tienen el aguijón retráctil y liso. El veneno de los abejorros y las abejas es más bien ácido, mientras que el de las avispas es alcalino.

Diferencia en la picadura de la abeja, la avispa y el abejorro

Diferencias entre abejas, avispas y abejorros.
Otra forma de distinguir a estos insectos es fijarse en su forma de picar, desde el zumbido que hacen al acercarse hasta la forma en la que pican y el resultado.

Para comenzar, el ruido o zumbido que oímos cuando revolotean cerca nuestro es mucho más fuerte el de los abejorros que el de las abejas o las avispas, excepto en el caso de las avispas de gran tamaño que pueden tener un zumbido también muy ruidoso.

En cuanto a la picadura, como hemos comentado antes, los venenos son distintos, por lo que para tratar las picaduras hay que usar sustancias opuestas para neutralizar el veneno en cada caso. Por ejemplo, en el caso de picadura de abeja que tiene veneno ácido usaremos sustancias alcalinas. La gran diferencia al picar es que cuando pican las abejas dejan el aguijón y mueren y los otros dos insectos no; pero además hay más cosas distintas entre estos insectos respecto a su forma de picar.

Por ejemplo, las más agresivas son las avispas, aunque no suelen picar sino que normalmente muerden, y si pican su aguijón no queda clavado, en cambio la picadura de abejorro es menos frecuente, pues rara vez pica ya que es más tranquilo. Además, hay que pensar que estos insectos solo nos atacan cuando se han sentido intimidados o amenazados por nosotros.

Diferencias en la sociedad de las abejas, avispas y abejorros

Diferencias entre abejas, avispas y abejorros.
Encontramos más diferencias en la forma de vivir de estos insectos. Para empezar, las abejas y los abejorros viven siempre en sociedad o en semi sociedad, mientras que las avispas pueden ser solitarias o sociales, según su especie concreta. 

Las avispas usan barro para hacer sus enjambres y las abejas y abejorros usan cera para construir sus colmenas. Además, solo algunas especies de abejas hacen miel , de hecho son conocidas como abejas de la miel, mientras que los otros dos insectos no.

Estos animales son una de las vías principales por las que se polinizan las plantas, algo vital para que siga habiendo vida en el planeta tal y como la conocemos, concretamente esta es la función del abejorro y de la abeja en la naturaleza. De hecho, el primero es mucho más efectivo que la segunda, por el hecho de que aguanta condiciones más extremas, gracias a su mayor tamaño y pelo, y por tanto poliniza durante más tiempo y más distancia. En cambio, la función de las avispas es ser cazadoras o depredadoras de otros insectos.

Diferencia en la dieta de la abeja, la avispa y el abejorro

Diferencias entre abejas, avispas y abejorros.
Por último, otra gran diferencia entre abeja, avispa y abejorro es la forma en la que se alimentan. 

Las avispas tienen mandíbulas potentes que les sirven para alimentarse de otros insectos, hojas y flores, no se alimentan de néctar como las abejas y los abejorros, aunque hay algunas especies que sí comen néctar cuando son adultas. 

Así, mientras que las avispas son omnívoras porque mayormente cazan insectos y comen plantas, las abejas y los abejorros siempre se alimentan de néctar y por ello poseen una trompa o probóscide para libar el néctar.

Además, las avispas no solo cazan insectos para comérselos, sino que hay algunas especies que los cazan para depositar sus huevos en ellos y, por tanto, en la fase de larva estas son parasitarias.

FUENTE: ECOLOGÍA VERDE