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1 de septiembre de 2017

ESTUDIO: HUMO DE ORÉGANO PARA COMBATIR VARROA - STUDY: SMOKE OF ORÉGANO TO COMBAT VARROA.

Científicos del Instituto Politécnico Nacional (IPN), en Durango, comprobaron que el humo producido con tallos del orégano puede proteger a las colmenas productoras de miel porque ayuda a disminuir las poblaciones del ácaro varroa (Varroa destructor), parásito causante de la varrosis en las abejas, una de las plagas más devastadoras.

ESTUDIO: HUMO DE ORÉGANO PARA COMBATIR VARROA.
Los investigadores han seguido esta línea de investigación desde hace más de una década. 

En 2008 publicaron algunos resultados en el estudio del empleo de aceite de orégano (Lippia graveolens) para el control de varroa, parásito de las abejas. 

En esa investigación comenzaron a realizar estudios en laboratorio sobre el uso de algunas sustancias vegetales que pudieran generar repelencia del ácaro varroa, principalmente para que no se adhiera a las crías de las abejas. 

En su etapa más reciente de estudio, los investigadores del Centro Interdisciplinario de Investigación para el Desarrollo Integral Regional (CIIDIR), del IPN, hicieron experimentos en 28 colmenas en las que usaron el humo del orégano y midieron una reducción en los ácaros que matan a las abejas, identificando la reducción de los parásitos invasores de abejas.

Los resultados se publicaron en el estudio “Evaluación del humo de orégano (Lippia graveolens HBK) como alternativa para el control de varroa destructor”, cuyos autores Martha Celina González Güereca, Isaías Chaírez Hernández y Gerardo Pérez Santiago, quienes explicaron que el parásito que se logró controlar fue identificado desde el año 2000 como una de las principales amenazas para la superviviencia de las colonias de abejas porque ataca a las crías. 

Ese ácaro no sólo daña por sí mismo sino por ser portador de virus, hongos y bacterias que debilitan y acaban las colmenas.

ESTUDIO: HUMO DE ORÉGANO PARA COMBATIR VARROA.Los científicos indicaron que el orégano mexicano es una planta que tiene diversas propiedades ya que contiene aceites esenciales ricos en timol y carvacol.

Se utiliza en el sector industrial en las áreas de alimentos, cosméticos y fármacos.

En la medicina naturista y tradicional se emplea principalmente para problemas de las vías respiratorias y de la menstruación; posee propiedades antibacterianas y fungicidas, además de que se le considera como un potente insecticida y acaricida.


En Durango, la planta se colecta en época de lluvia, cuando está en plena floración, porque sus aceites esenciales están más concentrados.

Las plantas se secan extendidas en zonas abiertas, posteriormente separan la hoja del tallo, mediante paleado, y posteriormente la encostalan.

Se estima que entre 50 y 70 por ciento del peso total de la mata corresponde al tallo, que se desecha en el campo o se incinera y arde fácilmente debido a la concentración de aceites que contiene.

Los especialistas llevaron a cabo sus estudios dos temporadas estacionales previas a las cosechas de primavera y otoño de 2015. Seleccionaron 28 colmenas en tres apiarios de la entidad con base en la accesibilidad a los caminos, la disponibilidad de los apicultores y los controles del ácaro que ellos emplean.

Ahí, determinaron que los desechos de los tallos de orégano se utilizan como combustible en los ahumadores, como fumigante natural, y son una alternativa complementaria para mantener las poblaciones del ácaro en bajos niveles, antes y después de la cosecha de miel, lo cual se refleja en un incremento en la elaboración de los distintos productos de la abeja.

En el año 2006, antes de estas investigaciones con humo de orégano en Durango, la investigadora Rebeca González Gómez, de El Colegio de la Frontera Sur (Ecosur-Conacyt), había reportado estudios para controlar la varroa que afecta a las abejas, pero usando una planta conocida popularmente como Nim (Azadirachta indica), que también daba buenos resultados en el control de la varroa.

En estos antecedentes se apoyaron los estudios politécnicos para uso de sustancias vegetales para protección de las abejas.

11 de julio de 2017

COMPORTAMIENTOS DE LA VARROA - CONDUCT OF MITE.

Puesta de la varroa fundadora. Luego del operculado de la celda, y durante 36 horas, la larva se alimenta y comienza a tejer su capullo. 

En este período la varroa sube sobre la larva y se alimenta por primera vez; cuando el capullo ya ha sido tejido, la abeja entra en un estadio preninfal inmóvil, durante el cual la fundadora produce una acumulación fecal dentro de la celdilla.

La varroa fundadora pone por primera vez 70 horas después de la operculación. Por otra parte, se estima que el número de huevos puesto será como mínimo 5 en una celdilla de obrera y 6 ó 7 en celdas de zánganos.

COMPORTAMIENTOS DE LA VARROA - CONDUCT OF MITE.Estos huevos son puestos a intervalos promedios de 30 horas, siendo el primero de un macho y los siguientes de hembras. 

Una varroa puede llegar a cumplir 7 ciclos reproductivos que representan más o menos 30 huevos.

Desarrollo de los huevos. El desarrollo completo para una varroa hembra es de 130 horas aproximadamente, y para un macho de 150 horas; en promedio sólo 1,45 hembras llegaran a la edad adulta en una celda de obrera en comparación con 2,2 en celda de zángano.

Apareamiento de las varroas. El apareamiento de los ácaros ocurre sólo dentro de las celdillas operculadas, por esto el crecimiento de la población ocurre en períodos donde se encuentre cría en la colmena. Es así como se observa un gran incremento de la población en primavera y otoño, y disminuye en verano.

El macho se aparea con la primera hembra, tan pronto como ésta llega a adulta, cuando la segunda hija ha alcanzado su madurez el macho abandona a la primera y se aparea con ésta última, si una tercera hija llegara a adulta se repite el mismo escenario.

Salida de las hembras fecundadas. Al momento en que la abeja emerge de la celda, una gran parte de la descendencia de varroa queda dentro de ésta, estas hijas fecundadas tan pronto como salen de la celda tratan de subir sobre las abejas y se vuelven foréticas.

COMPORTAMIENTOS DE LA VARROA - CONDUCT OF MITE.
Como el macho tiene los quelíceros adaptados para la fecundación, no puede alimentarse, muriendo al poco tiempo junto con las varroas inmaduras dentro de la celda.

Estas abejas que emergen infestadas se encargan de diseminar al ácaro. Luego la varroa pasa por un período forético de 4 a 13 días antes de entrar a una nueva celdilla y repetir el ciclo.

Preferencia por la cría. Se ha visto una clara diferencia con respecto a la preferencia de varroa hacia la cría de abejas europeas y africanizadas. Es así como, demostraron que las 2/3 partes de las varroas están en la cría de abejas europeas, mientras que 1/3 permanecen foréticas. Al contrario, sólo 1/3 de las varroas entran en la cría de abejas africanizadas, mientras que los 2/3 restantes permanecen foréticas.

Tasa de fecundidad. Un alto porcentaje de ácaros son incapaces de poner huevos, una vez dentro de las celdas. Esta situación estaría relacionada con la tolerancia que presentan las abejas africanizadas.

29 de junio de 2017

Experimentos confirman insecticidas nocivos para las abejas.

Uno de los estudios demostró que las abejas obreras y las reinas de las colmenas morían antes en contacto con neonicotinoides

Dos de los principales experimentos efectuados hasta ahora en la naturaleza en Europa y Canadá han confirmado la nocividad de los insecticidas agrícolas neonicotinoides para las abejas y otros polinizadores expuestos.

Uno de los estudios demostró que las abejas obreras y las reinas de las colmenas morían antes en contacto con neonicotinoides
Los resultados de dichos estudios, publicados este jueves en la revista estadounidense Science, revelan también que el medio ambiente local y el estado de salud de las colmenas pueden modular los efectos de los neonicotinoides, conocidos como pesticidas "asesinos de abejas" y ampliamente utilizados en la agricultura.

Estas sustancias químicas, que actúan sobre el sistema nervioso de los insectos, tienen "efectos netamente perjudiciales" en estos polinizadores esenciales, particularmente en una neta reducción de su reproducción y en un fuerte aumento de su mortalidad, concluyen estos trabajos financiados en parte por el grupo alemán Bayer y el suizo Syngenta.

El primer experimento fue realizado sobre un total de 3.000 hectáreas en Reino Unido, Alemania y Hungría, y los investigadores constataron que una exposición de las abejas a cosechas de colza cuyas semillas habían sido tratadas con dos de los neonicotinoides utilizados en agricultura, reducía la tasa de supervivencia de las colmenas en invierno en Hungría y Reino Unido.

En las abejas alemanas se constataron menos efectos negativos.

Uno de los estudios demostró que las abejas obreras y las reinas de las colmenas morían antes en contacto con neonicotinoides

Según Ben Woodcock, un entomólogo del Centro para la Ecología y la Hidrología (CEH) de Gran Bretaña y autor principal de este estudio, las diferencias de impacto de estos insecticidas en la viabilidad de las colmenas de los tres países podría explicarse por el acceso a plantas que no hayan sido tratadas y al estado de salud de las colonias. Así, en Alemania, las colmenas tenían mayores poblaciones en buena salud y más acceso a un largo abanico de flores salvajes para libar.

El segundo experimento fue efectuado en Canadá y mostró que las abejas obreras y las reinas de las colmenas morían antes en contacto con neonicotinoides y que la salud de las colonias se había debilitado.

"La cuestión de la verdadera exposición de las abejas a los insecticidas es controvertida y suscita un debate desde hace tiempo", señaló Amro Zayed, biólogo de la británica Universidad de York y principal autor de ese estudio.

Tras estos estudios "no podemos seguir afirmando que los neonicotinoides en la agricultura no perjudican a las abejas", concluyó David Goulson, profesor de biología de la universidad británica de Sussex.

12 de junio de 2017

QUE SABEMOS DE LOS VIRUS EN LAS ABEJAS????? - WHAT DO WE KNOW ABOUT VIRUSES IN BEES ?????

La transmisión de virus en forma vertical es la que se realiza de los parentales a la descendencia, la horizontal entre los habitantes de la colonia.

Antes de continuar  queremos dejar muy claro que no existen tratamientos efectivos y que lo único que podemos hacer es tomar medidas preventivas, como son evitar la deriva y el pillaje, eliminar las colmenas débiles y mantener en las colonias unos niveles bajos de infestación por varroa. Tampoco entra dentro de nuestros objetivos realizar la descripción de todos los virus que pueden afectar a las abejas melíferas, sino que pensamos que resulta más adecuado describir los que pueden presentar una mayor incidencia o causar problemas más importantes.

El de mayor incidencia actualmente parece ser el virus de la parálisis crónica (V.P.C.) también conocido como del "mal negro".

Virus de la parálisis crónica (V.P.C.) 
Fue citado por primera vez en el año 1933 y varios investigadores piensan que pudo ser el causante de una mortandad masiva de abejas que se produjo en la isla de Wight (Inglaterra) que recibió la denominación de "enfermedad de la isla de Wight".

Este virus es frecuente en colonias en las que las abejas están confinadas durante largos períodos de tiempo.

QUE SABEMOS DE LOS VIRUS EN LAS ABEJAS????? - WHAT DO WE KNOW ABOUT VIRUSES IN BEES ?????
En el síndrome tipo I o de la parálisis, las abejas afectadas presentan temblores en las alas y el cuerpo, no pueden volar y se arrastran por el suelo o cerca de la piquera, a veces en masas de cientos de individuos. Estos síntomas también se pueden atribuir a las infecciones provocadas por Nosema apis, Malpighamoeba mellificae o Acarapis woodi.

En muchos casos el abdomen de los animales se encuentra hinchado (debido a una distensión del buche de la miel) y pueden presentar diarreas. Las abejas enfermas suelen morir a los pocos días de la aparición de los síntomas. También las colonias con una afectación severa pueden colapsar, particularmente durante el verano.

En el síndrome tipo II o de las ladronas negras, las abejas van adquiriendo una coloración negra brillante y un aspecto grasiento. Aunque al principio pueden volar, cuando vuelven a las colmenas no son reconocidas por las guardianas y se les niega el acceso, por lo que en algunos casos los apicultores piensan que son abejas procedentes de otras colmenas que se están dedicando al pillaje. En pocos días pierden la capacidad de volar, comienzan a temblar y mueren rápidamente.

Los síndromes son causados por un virus ARN de forma elipsoide y de tamaño variable, que se multiplica en los tejidos del sistema nervioso de las abejas. La principal vía de contagio parece ser a través de las heridas que se producen en los cuerpos de las abejas, o a través de las quetas rotas. Las quetas o "pelos" que recubren el cuerpo de las abejas no son estructuras muertas, su interior se encuentra vivo y en contacto con la hemolinfa. Las abejas paralizadas tienen sus excrementos contaminados con este virus y la retirada de los mismos puede actuar como vía de contagio.

Aunque la parálisis es una enfermedad que afecta a las abejas adultas, ocasionalmente las pupas pueden verse afectadas. No se ha demostrado que Varroa destructor actúe como vector de transmisión de este virus, por lo tanto su papel en la diseminación de este agente patógeno debe de ser en todo caso pequeño.

Este virus se encuentra muy extendido, produciendo generalmente un debilitamiento paulatino de las colonias, aunque sin que estas lleguen a sucumbir a la acción del virus. En algunos lugares puede ser endémico, como parece ocurrir en la isla de La Palma. En un estudio realizado en los años 90 se encontró que más del 75% de las muestras de abejas muertas recolectadas en primavera y comienzos del verano, contenían altas concentraciones de partículas víricas.

Su incidencia es alta y en algunos casos se ha comprobado que está presente en abejas aparentemente sanas. Los brotes más virulentos se suelen presentar en primavera o verano, y cada vez toma más fuerza la idea de que este y otros virus se encuentran permanentemente en las poblaciones de abejas, sin que los animales presenten ningún tipo de sintomatología, y sin desencadenar su acción patógena hasta que algún factor ambiental "dispare" su acción

Virus de la parálisis aguda (V.P.A.) 
Su descubrimiento se realizó en el laboratorio cuando se analizaban muestras de abejas que presentaban síntomas de estar infectadas por el virus de la parálisis crónica (V.P.C.).

La sintomatología que pueden desencadenar los dos virus suelen ser similares. Si se inoculan en abejas sanas producen temblores y parálisis a los pocos días de su inoculación. La diferencia radica en que las abejas inoculadas con el virus de la parálisis aguda mueren antes que las inoculadas con el de la parálisis crónica.

Su presencia en las colmenas no se asocia en la mayoría de los casos a la aparición de ninguna sintomatología específica, debido probablemente a su reproducción en tejidos no imprescindibles para el mantenimiento de la actividad vital, o bien a que su tasa reproductiva sea baja.

El virus de la parálisis aguda puede llegar a exterminar un colmenar, pero lo más frecuente es que la sintomatología que desencadena su acción aparezca bruscamente, mate algunas colonias y debilite otras, produciéndose a continuación una lenta recuperación.

Sabemos que este virus se acumula en la cabeza, cerebro y glándulas hipofaríngeas de las abejas. Los excrementos también pueden contener partículas víricas infecciosas. En la naturaleza podría ser diseminado de forma inaparente vía secreciones de las glándulas salivares y/o el alimento que las abejas mezclan con estas secreciones.

La máxima incidencia ocurre en los periodos de máxima actividad en la colmena y especialmente hacia la mitad del verano, coincidiendo con un fuerte desplome de la población de abejas. Para su transmisión y ataque “virulento” parece requerir de un vector (organismo) que lo transporte y lo inocule a las abejas, este vector en puede ser Varroa destructor o Acarapis woodi. De hecho hasta la propagación de varroa por todo el planeta este virus nunca fue detectado de forma serológica en las abejas adultas o en la cría, tampoco nunca se asoció a síntomas de enfermedad o a la muerte de las colonias.

Experimentos realizados en laboratorio han demostrado que las hembras adultas de Varroa destructor pueden actuar como vectores transmisores de este virus a las pupas en desarrollo, pero afortunadamente parece ser que el virus no se puede replicar en los tejidos del ácaro.

Varios estudios realizados en Europa indican que este virus es más frecuente encontrarlo a finales del verano o principios del otoño en colonias infectadas con varroa, coincidiendo con el pico reproductivo del ácaro. Este hecho apoya la hipótesis que propone que el ácaro tiene un papel importante en la transmisión del virus

Virus filamentoso. 
La sintomatología que desencadenaba en algunos casos (abejas arrastrándose en el suelo debajo de la piquera), era similar a la que presentaban abejas supuestamente atacadas por rickettsias. 

Este virus es único de tipo ADN que infecta de forma natural a las abejas. Además generalmente se considera el menos virulento de todos los conocidos, multiplicándose principalmente en los tejidos del cuerpo graso y en el ovario de las abejas adultas. Aunque sea catalogado como poco virulento, en algunos casos se ha citado como responsable de episodios de severa mortalidad.

La sintomatología que presentan los animales puede ser confundida con la producida por otros procesos patológicos, debido a que los síntomas más evidentes son que las abejas se arrastran y se mueren, y que las pupas en las celdillas se vuelven marrones o negras.

Debido a su gran tamaño y a la presencia de las partículas víricas en la hemolinfa, la identificación se puede realiza con un microscopio óptico, a partir de muestras de hemolinfa procedentes de animales enfermos o muertos. En algunos casos se ha descrito la presencia de estas partículas víricas en animales sanos, sin ningún tipo de sintomatología.

La transmisión puede ser por vía alimentaria o por inoculación mediante la acción de un vector, que lo introduzca dentro del cuerpo de una abeja. La mayor incidencia de esta virosis se produce en primavera, remitiendo en el verano.

Virus alas opacas. 
Este virus se descubrió en extractos de abejas adultas que habían sido mantenidas en el laboratorio para estudiar otros virus.

Es un virus esférico muy pequeño (17 nm). El principal síntoma que presentan las abejas infectadas por este virus es la pérdida de la transparencia de las alas. Las partículas víricas se localizan en la cabeza y el tórax, pero desconocemos en qué tipo de tejidos se multiplica.

Los estudios realizados indican que este virus puede estar presente de forma inaparente en algunas colonias, infectando a la cría en desarrollo. En la naturaleza este virus presenta una baja incidencia y el nivel de infestación parece no estar asociado a la infestación por varroa

Virus X e Y. 
Los dos virus son muy parecidos y durante varios años se han confundido entre si. Afectan al tubo digestivo de las obreras adultas, los animales no muestran signos de infección y la transmisión se efectúa vía alimento. La principal diferencia entre ellos radica en la época del año en la que infectan a las abejas, el virus “X” las ataca usualmente en el invierno y el “Y” en primavera.

El virus “X” se descubrió en laboratorio en experimentos en los que se trabajaba con otros virus. No sabemos nada sobre la historia natural de este virus, excepto que se ha aislado en muestras de abejas adultas. No parece ser muy patógeno y su multiplicación es lenta, por lo que necesita de una alta longevidad o larga invernación de la colonia para desarrollar su acción.

Las partículas víricas no se multiplican cuando se inyectan en abejas adultas o pupas. Pero si lo hacen cuando se administran junto con el alimento a nodrizas jóvenes mantenidas a 30º C (no se multiplican cuando la temperatura ambiental es de 35º C).

Como ocurre con otros virus que afectan a las abejas, no existe una sintomatología especifica asociada a su acción. Sí sabemos que en condiciones de laboratorio reduce la esperanza de vida de las obreras.

El virus “Y” se aisló en laboratorio a partir de muestras de abejas adultas encontradas moribundas o muertas en el exterior de colonias a comienzo del verano. Su infectividad es similar a la del virus “X” cuando se administra con el alimento y si las abejas se mantienen a 30º C.

Aunque este virus puede infectar a las abejas jóvenes vía alimento, la mayoría de las infecciones se producen cuando el virus se administra vía alimento junto con esporas de Nosema apis.

Virus de las alas deformes.
El primer aislamiento de este virus se realizó a partir de muestras de abejas adultas, procedentes de colonias infestadas con Varroa destructor. Las colmenas estaban localizadas en Japón y por este motivo en un primer momento se denominó cepa Japonesa.

La sintomatología que puede desencadenar este virus se parece a la producida por Varroa destructor, por este motivo se pensó en un primer momento que los síntomas observados eran el resultado de la acción de varroa, y no debidos a un virus.

QUE SABEMOS DE LOS VIRUS EN LAS ABEJAS????? - WHAT DO WE KNOW ABOUT VIRUSES IN BEES ?????
El virus de las alas deformes se encuentra actualmente ampliamente distribuido y es frecuente encontrarlo en las colonias infestadas por el ácaro. Las abejas afectadas tienen un tamaño inferior al normal y las alas presentan deformidades o se encuentran atrofiadas.

Este virus puede afectar a las abejas adultas y la cría, además sabemos que V. destructor actúa como vector de transmisión entre insectos sanos y enfermos, y a la cría en desarrollo. Como ejemplo podemos citar que en muestras procedentes de dos colonias estadounidenses con un alto grado de parasitación encontraron este virus en el 92% de los ácaros, 100% de las obreras con alas deformes, 75% de las obreras aparentemente normales, 47% de los zánganos adultos, 92% de las pupas de obrera y 80% de las larvas.

Además de su presencia en la cría de obreras, y en las obreras y zánganos adultos. Se ha detectado este virus en las reinas, en la comida que se administra a las larvas, y en el esperma de los zánganos.

Los trabajos realizados no son concluyentes acerca de la patogenicidad o capacidad de producir una enfermedad por este virus. Probablemente no sólo sea el causante de deformidades en las alas de ciertos animales, sino que además seguramente reduce la esperanza de vida de las obreras y además esté implicado en la pérdida de animales y cría en momentos críticos.

Virus Kashmir. 
Este virus fue descubierto en 1974 en muestras de abejas de la especie Apis cerana procedentes del norte de la India.

Se considera como uno de los virus más virulentos, ya que unos cuantos virus inyectados en condiciones de laboratorio en abejas sanas pueden matarlas en pocos días, también causa la muerte en sólo 3 días de las pupas a las que se les inyectan 35 partículas víricas. También es importante indicar que se puede encontrar en muchas colonias sin producir síntomas evidentes. De hecho la infección de este virus nunca se ha asociado con la aparición de unos síntomas clínicos específicos.

La administración de alimento conteniendo este virus a las larvas en desarrollo no parece tener ningún efecto ya que los animales continúan su desarrollo y finalmente emergen como animales aparentemente sanos. Pero si en el laboratorio se les inyecta a las larvas una solución salina, proteínas extrañas, o son incubadas durante 3 días a 35º C, el virus se activa y multiplica, provocando la muerte de las abejas.

Varios investigadores opinan, basándose en los datos disponibles, que para que este virus manifieste síntomas en una colonia tiene que estar asociado a otra enfermedad (ej. varroasis o nosemosis). De hecho está comprobada su asociación a Varoa destructor tanto en estudios de campo como de laboratorio.

Virus de la parálisis lenta. 
Este virus se aisló accidentalmente cuando se estaba trabajando con el virus “X”. Cuando se inyecta a abejas adultas, los animales mueren a los 12 días. Un síntoma típico de la acción de este virus es que el día anterior a la muerte, o dos días antes, los animales sufren parálisis en los dos pares anteriores de patas.

El incremento en la incidencia de este virus se ha asociado al progreso de la varroasis. Probablemente la parasitación de las larvas por varroa y específicamente la actividad de alimentación del ácaro active la replicación del virus.

19 de marzo de 2017

VIRUS DE LAS ALAS DEFORME - DMW

VIRUS DE LAS ALAS DEFORME - DMW
El primer aislamiento de este virus se realizó a partir de muestras de abejas adultas, procedentes de colonias infestadas con Varroa destructor. 

Las colmenas estaban localizadas en Japón y por este motivo en un primer momento se denominó cepa Japonesa.

La sintomatología que puede desencadenar este virus se parece a la producida por Varroa destructor, por este motivo se pensó en un primer momento que los síntomas observados eran el resultado de la acción de varroa, y no debidos a un virus.

El virus de las alas deformes se encuentra actualmente ampliamente distribuido y es frecuente encontrarlo en las colonias infestadas por el ácaro Varroa. 

Las abejas afectadas tienen un tamaño inferior al normal y las alas presentan deformidades o se encuentran atrofiadas.

VIRUS DE LAS ALAS DEFORME - DMW
Este virus puede afectar a las abejas adultas y la cría, además sabemos que V. destructor actúa como vector de transmisión entre insectos sanos y enfermos, y a la cría en desarrollo. 

Como ejemplo podemos citar que en muestras procedentes de dos colonias estadounidenses con un alto grado de parasitación encontraron este virus en el 92% de los ácaros, 100% de las obreras con alas deformes, 75% de las obreras aparentemente normales, 47% de los zánganos adultos, 92% de las pupas de obrera y 80% de las larvas.

Además de su presencia en la cría de obreras, y en las obreras y zánganos adultos. Se ha detectado este virus en las reinas, en la comida que se administra a las larvas, y en el esperma de los zánganos.

VIRUS DE LAS ALAS DEFORME - DMW
Los trabajos realizados no son concluyentes acerca de la patogenicidad o capacidad de producir una enfermedad por este virus.

Probablemente no sólo sea el causante de deformidades en las alas de ciertos animales, sino que además seguramente reduce la esperanza de vida de las obreras y además esté implicado en la pérdida de animales y cría en momentos críticos.

Según explican los científicos, este ácaro, llamado varroa, extiende el virus mortal al alimentarse de hemolinfa o «sangre» de abeja. 

13 de marzo de 2017

BIO-ANATOMIA DE LA VARROA JACOBSONI - BIO-ANATOMY OF THE VARROA JACOBSONI.

BIO-ANATOMIA DE LA VARROA JACOBSONI - BIO-ANATOMY OF THE VARROA JACOBSONI.
La hembra es de color marrón rojizo ovalada y plana y de 1.1 a 1.6 milímetros con placas de quitina en la espalda (Fig. 1). Tienen el vientre peludo con lo que se garantizan una óptima adherencia a la abeja. Los ejemplares adultos tienen cuatro pares de patas en la región pectoral que les permite agarrarse y desplazarse ágil y sorpresivamente. El primer par de patas porta los órganos sensoriales que también sirven de antenas. Ciega, trabaja con el sentido del tacto y olfato.




BIO-ANATOMIA DE LA VARROA JACOBSONI - BIO-ANATOMY OF THE VARROA JACOBSONI.
Fig. 1: Esquema de una hembra adulta en vista ventral (a la izquierda) y dorsal (arriba).


En la abeja adulta sólo se encuentran ácaros hembras ; el ejemplar macho es de color pálido a perlado, son menores de tamaño de 0.7 por 0.7 milímetros, tiene forma redondeada (Figura 2), no está quitinizado por lo que muere por desecación cuando la abeja hospedadora completa su desarrollo y sale al exterior y no se encuentran fuera de las celdas de cría. Tampoco se alimenta debido a que su aparato bucal está adaptado para fecundar a la hembra, los huevos miden 0.5 milímetros y son blancos, usualmente son encontrados en la base o en las paredes reproductoras de la abeja.

BIO-ANATOMIA DE LA VARROA JACOBSONI - BIO-ANATOMY OF THE VARROA JACOBSONI.
Figura 2: Representación de la varroa macho.

Biología de Varroa jacobsoni
El ciclo de vida de Varroa está íntimamente ligado con el ciclo de vida de la abeja mellifera; su reproducción y desarrollo está determinado por la cantidad y tipo de cría presente en la colonia de abejas; el ácaro muestra una notoria preferencia por las crías de zánganos, debiéndose esto a que existen mayores cantidades de hormonas juveniles que se encuentran en la hemolinfa o sangre de las abejas a una menor temperatura. Sin embargo cuando se carece en la colonia de cría de zángano, V. jacobsoni tiende a infestar crías de obreras donde se reproducirán y desarrollarán.

BIO-ANATOMIA DE LA VARROA JACOBSONI - BIO-ANATOMY OF THE VARROA JACOBSONI.
Figura 3: Ciclo de vida de la varroa.

En el ciclo de vida de V. jacobsoni existen 2 fases; una es la fase forética, la cual es cuando el ácaro permanece sobre las abejas adultas, sean éstas zánganos u obreras y generalmente se les halla en el abdomen por debajo de los escléritos abdominales donde se sostienen de las membranas intersegmentales utilizando las patas y partes bucales.
La otra fase es la reproductiva que precisamente se da en las celdas de cría operculada.

La Varroa madre se reproduce exclusivamente en una celda de cría, generalmente después de un periodo forético; la entrada en la cría debe ocurrir a una edad de cría precisa, y constituye un punto crítico en la vida de Varroa.

Entrar demasiado temprano signfica para la futura Varroa madre, un riesgo importante de ser detectada y retirada por las abejas antes de la operculación de la cría, entrar tarde no le es posible ya que la cría es operculada; es decir, herméticamente cerrada a toda entrada o salida.

Sabe exactamente cuando una celda de cría en su noveno día está a punto de ser operculada.
Ingresa en el momento exacto, se zambulle en la papilla y se esconde sin ser detectada por las abejas obreras, cuando la celda esta operculada entra en actividad, poniendo sus huevos mientras se produce la transición de larva a pupa.

Después de haberse alimentado sobre la abeja, la Varroa madre pone por primera vez 70 horas después de la operculación y queda inmóvil durante un minuto tocando la pared con su primer par de patas.

Cuando su primer huevo emerge por el orificio genital sitio cerca de la placa genitoventral, la Varroa madre lo mantiene contra la pared de la celda durante unos diez minutos con sus dos primeros pares de patas. Eso permitirá al joven Varroa tener sus patas orientadas rumbo al sustrato y caminar inmediatamente después de la eclosión del huevo. A lo máximo la Varroa madre pondrá 6 huevos, de esta manera con un intervalo medio de 30 horas.

En las celdas de obreras pone 6 huevos y en las de zángano 7; los que pasan por los estados de huevos, larvas, protoninfas, deutoninfas y adultas. Cuando la celda es infestada con una sola Varroa madre el apareamiento solo puede ocurrir entre el macho y sus hermanas, el macho se aparea con la primera hembra tan pronto cuando llegan a la fase adulta (9-10 días después de puesto el huevo) y lo repite hasta 9 veces; y así lo hace con las otras hembras.

Una Varroa hembra es fecundada únicamente en la celda donde nace, luego una parte del aparato genital se destruye; en las celdas donde el macho muere antes del apareamiento las hembras quedan infecundas para siempre y esto ocurre en un 10-46% en las celdas.

BIO-ANATOMIA DE LA VARROA JACOBSONI - BIO-ANATOMY OF THE VARROA JACOBSONI.

Posterior a la puesta de un huevo, se puede ver dentro de éste una larva, ésta se cambia en protoninfa (cuerpo esférico especialmente en las hembras); deutoninfa (la hembra tiene el cuerpo elipsoidal y aplastado de color blanco y finalmente se convierte en adulto); las hembras adultas joven tienen el cuerpo café claro, mientras las hembras mayores de 24 horas de edad y tiene el cuerpo café oscuro, la deutoninfa y el adulto macho se parecen a la protoninfa hembra, pero se distingue de ella por el cuerpo mas anguloso y de color verde. 

La salida de Varroa jacobsoni Oudemas se da cuando emerge la abeja de la celda, la cual trae consigo; la Varroa madre y su descendencia, en algunos casos parte de la descendencia se queda en la celda y la que sale trata de subir sobre las abejas; generalmente teniendo preferencia por abejas nodrizas.

Los ciclos reproductivos que cada hembra Varroa puede tener no se conocen pero artificialmente se conocen 7 ciclos.
El periodo de desarrollo o metamorfosis completa es de 5.5-7 días y el de las hembras 7.5 a 9 días.

La forma de alimentación dentro de la celda operculada se da mediante una punción que hace a la larva para extraerle la hemolinfa; esta punción la realizan los ácaros jóvenes y su madre.

La descendencia de la madre Varroa, ya estando maduras sexualmente requieren una alimentación adicional antes de poner su primer huevo, esto sucede entre 4 y 14 días en donde se montan en una abeja para punzarla y alimentarse; al alcanzar la madurez buscan una celda de 9 días y el proceso se reinicia.

En cambio cuando la madre Varroa emerge de la celda junto con la debilitada abeja, busca una nueva celda a punto de ser operculada y el proceso se repite.

El periodo de vida de un ácaro de Varroa es de 3 a 6 meses, esto depende de la temporada y humedad en el interior de la colmena; con temperaturas entre 13-25º C y 50% humedad relativa las hembras viven menos de 24 horas, el acaro puede sobrevivir hasta 9 días sin alimentarse fuera de su huésped.

La expansión del ácaro generalmente se da por el pillaje, la deriva del ir y venir de los zánganos y la manipulación inadecuada de colmenas por parte del apicultor.

BIO-ANATOMIA DE LA VARROA JACOBSONI - BIO-ANATOMY OF THE VARROA JACOBSONI.
Las pupas mueren y no concluyen su metamorfosis (Figura 4)
El efecto que produce la acción de Varroas sobre las larvas es la pérdida de peso, falta de vitalidad, muerte prematura, cuando la cría es parasitada por más de 8 ácaros, las pupas mueren y no concluyen su metamorfosis (Figura 4), y esto da lugar a que se manifiesten signos parecidos a la enfermedad de Loque Americana; por el hecho de que cuando las larvas mueren sufren un proceso de putrefacción desprendiendo un olor desagradable; sin embargo las abejas retiran los opérculos quedando en el fondo de las celdas, los excrementos de los ácaros que son fácilmente observables teniendo forma filamentosa de color blanco.”

9 de noviembre de 2016

MANUAL DE ENFERMEDADES APÍCOLAS - BOOK OF BEEKEEPING AFFLICTIÓN.

MANUAL DE ENFERMEDADES APÍCOLAS - BOOK OF BEEKEEPING AFFLICTIÓN.

A través del presente Manual se tratarán las enfermedades y plagas más comunes, que ocasionan daños económicos a los apicultores.

Las enfermedades de las abejas pueden describirse de diferentes maneras, sin embargo para efectos prácticos del presente Manual, se definirán en el Capitulo I las enfermedades que atacan a la Cría y en el Capítulo II las enfermedades que atacan a las adultas y por consiguiente cada capítulo cuenta con subdivisiones relacionadas al agente que la causa, cómo se diagnostica y finalmente como evitarla o solucionar el problema, de encontrar evidencias de su presencia en las colmenas.

Una colmena sana debe lucir una población vigorosa de abejas, con diferentes estados de cría en su nido, la postura de la reina debe ser un huevo por celda colocado en el centro y fondo de la celda, uniforme, de una manera concéntrica, las larvas de las abejas deben presentar un color blanco aperlado brillante sin olores ofensivos, la cría sellada debe mostrarse pareja, no sobresaltada y tampoco aislada. 

Al observar disminución brusca en el número de abejas,  ausencia de la postura, sin uniformidad, varios huevos por celda, huevos colocados en las paredes de las celdillas, larvas de color oscuro, olores ofensivos, opérculos sobresaltados, abejas poco activas o nerviosas, pueden ser síntomas de enfermedad o desordenes en las abejas.

MANUAL DE ENFERMEDADES APÍCOLAS - BOOK OF BEEKEEPING AFFLICTIÓN.

MANUAL DE ENFERMEDADES APÍCOLAS - BOOK OF BEEKEEPING AFFLICTIÓN.

MANUAL DE ENFERMEDADES APÍCOLAS - BOOK OF BEEKEEPING AFFLICTIÓN.

MANUAL DE ENFERMEDADES APÍCOLAS - BOOK OF BEEKEEPING AFFLICTIÓN.

Instituto Interamericano de Cooperación para la Agricultura (IICA).
El Instituto promueve el uso justo de este documento. Se solicita que sea citado apropiadamente cuando corresponda.
Esta publicación también está disponible en formato electrónico (PDF) en el sitio Web institucional en http://www.iica.int.
Coordinación editorial: Rafael Marte y Dominique Villeda-Elmadi.
Edición y Recopilación: Dina Caballero 
Diagramado: Dina Caballero 
Revisión: Martin Lanza, Marcelo del Hoyo, Matías Toledo, Lourdes Medina 
Aportes: Javier Quan, Asociación de Apicultores de Valle, El Paraíso y Ocotepeque 
Fotos: Pymerural, Marcelo del Hoyo, Javier Quan, Apitec 
Diseño de portada: José Elías Sánchez

En apoyo a: Cadena Apícola, PRONAGRO/SENASA/SAG 
Especial agradecimiento por su contribución en la revisión y mejora del Manual a Pymerural y al Dr. Marcelo del Hoyo Prof Asociado Área de producción Apícola Univ. Nacional del centro  Argentina.

PARA DESCARGAR:   http://repiica.iica.int/docs/B0754e/B0754e.pdf

22 de junio de 2016

PREOCUPA LA DISMINUCION DE POBLACION DE LA ABEJAS - WORRIED DECLINE OF BEES POPULATION.

Un estudio de la Universidad de Harvard relaciona directamente el uso de los insecticidas neonicotinoides con la desaparición de las colonias de abejas, hecho que es particularmente grave durante el invierno.

Los resultados de la investigación, publicados en la revista Bulletin of Insectology, refuerzan los de otros trabajos similares que relacionan el conocido como “trastorno del colapso de las colonias“, por el que las abejas abandonan sus colmenas durante el invierno y acaban muriendo, debido al daño que les causan este tipo de productos químicos.

El estudio de Harvard se centra en dos tipos de neonicotinoides, el imidacloprid y la clotianidina, dos de las tres variantes de pesticidas empleados en el cultivo de plantas y cereales prohibidas en la Unión Europea (junto al tiametoxam), por ser perjudiciales para las abejas.

Cabe destacar que al menos desde 2006 se han producido significativas pérdidas de abejas por el trastorno del colapso de las colonias, un problema que ha causado gran preocupación en la comunidad científica por la importancia de la polinización que realizan estos insectos.

Se han considerado diferentes causas de estas muertes, como infecciones, las malas prácticas apícolas o la exposición a los insecticidas, y esta última hipótesis es la que confirma el estudio de la Universidad de Harvard.

Chenseng Lu, director de la investigación y profesor asociado de Harvard, aseguró que sus conclusiones son contundentes y demuestran que los neonicotinoides son los responsables de desencadenar la mortalidad de las abejas.

El especialista y su equipo estudiaron la salud de 18 colonias de abejas en tres ubicaciones diferentes entre octubre de 2012 y abril de 2013, y en cada grupo de seis colmenas, los científicos trataron dos colonias con imidacloprid y otras dos con clotianidina, dejando otras dos sin tratamiento (grupo control).

Con la llegada de los meses fríos, el tamaño de todas las colonias de abejas disminuyó, pero a partir de enero de 2013, las poblaciones del grupo de control empezaron a recuperarse, tal y como se esperaba, mientras que las de las colmenas tratadas con neonicotinoides siguieron descendiendo.

Al final del experimento, seis de las 12 colonias tratadas se habían perdido y las colmenas estaban vacías, mientras que en el grupo de control, sólo en una de las seis poblaciones se encontraron miles de abejas muertas en la colmena y con síntomas de haber sufrido el ataque de un parásito.

Por su parte, un informe del Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente (PNUMA), revela que el número de abejas en el Hemisferio Norte (Europa, Canadá, Estados Unidos y México) ha disminuido críticamente, particularmente en la última década.

Según el PNUMA, las causas de esta disminución se deben al uso de ciertos plaguicidas, como los neonicotinoides, pero también a los efectos del Cambio Climático.

La situación es alarmante, ya que el 75% de los cultivos que se producen al año en todo el mundo dependen de la polinización de las abejas, según la Plataforma Intergubernamental sobre Biodiversidad y Servicios de los Ecosistemas.

Por eso, la progresiva muerte de estos insectos ha levantado alertas mundiales. Si no se controla, incluso podría haber escasez de alimentos en el futuro inmediato.

Los apicultores y científicos creen que el uso de pesticidas en la agricultura ha influido. En Europa y en Estados Unidos han dejado secuelas significativas, que se traducen en pérdidas de hasta el 90% de las colmenas.

Un estudio reciente, realizado por el Laboratorio de Referencia de la Unión Europea, reportó que la mortalidad de este insecto en 17 países del área ha llegado hasta el 33.6%, lo que demuestra lo grave de la situación.

Lo que es claro es que las abejas, que existen en la Tierra desde hace 80 millones de años, nunca habían visto amenazada su población como está ocurriendo ahora, por lo que si esta tendencia continúa, estaríamos ante un gigantesco problema ambiental y de producción de alimentos, que sin duda desencadenaría también una grave crisis económica.



(Información de Universidad de Harvard, Bulletin of Insectology, EFE y PNUMA)
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10 de junio de 2016

NUEVA AMENAZA: EL PEQUEÑO ESCARABAJO (Aethina tumida) - NEW THREAT: THE LITTLE BEETLE (Aethina tumida)

El pequeño escarabajo de las colmenas (a partir de ahora denominado “escarabajo” o “pequeño escarabajo de las colmenas”), Aethina tumida, del orden Coleoptera: familia Nitidulidae, es oriundo del África subsahariana pero se halló en los Estados Unidos de América (1996), en Egipto (2000), en Australia (2002) y Brasil (2015).

ADULTO DEL PEQUEÑO ESCARABAJO DE LAS COLMENAS (Aethina tumida)
Se produjeron introducciones en distintas regiones de Canadá en 2002, 2006 y anualmente desde 2008 hasta 2012. Sin embargo, solo la población del sur de Ontario parece haberse establecido. Se detectaron larvas y huevos de A. tumida en jaulas de reinas importadas en Portugal (2004), pero se destruyeron de inmediato todas las colmenas.

El pequeño escarabajo de las colmenas puede diseminarse mediante el vuelo activo, el desplazamiento de colonias de abejas melíferas infestadas, o el transporte de productos de panales infestados.

Dentro de su ámbito nativo en África, el escarabajo se considera una plaga menor, y parece que la reproducción es más eficaz en las colonias débiles y estresadas o en los nidos recién abandonados.

No obstante, puede causar un daño considerable en las colonias de subespecies de la abeja melífera europea dentro de sus nuevos ámbitos.

1. Ciclo biológico 
Los adultos del pequeño escarabajo de las colmenas se aparean en la colonia y los escarabajos hembras ponen varios huevos agrupados de forma típica en las pequeñas grietas, o dentro de las crías operculadas.

Dentro de una colonia, en determinadas situaciones, pueden aparecer más de 1.000 escarabajos adultos. Los escarabajos adultos pueden sobrevivir hasta 6 meses y las hembras pueden poner unos 1.000 huevos a lo largo de su vida, aunque Hood en el 2004 sugirió que el límite máximo podría ser de 2.000 huevos. El éxito de la eclosión de los huevos es indirectamente proporcional al grado de humedad relativa, y eclosionan menos huevos con humedades relativas inferiores al 50%. 

Las larvas emergen de los huevos tras 1–6 días (la mayoría en un plazo máximo de 3 días) y se alimentan de polen, miel y crías de abeja igual que los individuos adultos. Los escarabajos adultos también pueden ser alimentados por las abejas obreras por trofalaxia, sobre todo mientras están confinados en “prisiones” vigiladas por las abejas. El crecimiento de las larvas dura entre 8 y 29 días dependiendo de la disponibilidad de alimento y de la temperatura. 

A continuación, las larvas alcanzan la fase deambulatoria y abandonan la colonia para convertirse en pupa en el suelo, en las proximidades de la colonia. La conversión en pupa dura unas 2 a 12 semanas, dependiendo de la temperatura y la humedad del suelo. Al entrar en la fase adulta, abandonan el suelo y pueden volar a en busca de nuevas colonias hospedadoras, completándose de esta forma el ciclo biológico del escarabajo.

2. Repercusiones de la enfermedad 
Se desconocen aún las razones del diferente impacto que produce el pequeño escarabajo de las colmenas en colonias de su ámbito nativo originario y en las de los nuevos ámbitos en los que actúa. Entre ellas, cabe mencionar las diferencias cuantitativas entre el comportamiento de las subespecies de la abeja melífera africana y el de las subespecies de la abeja melífera europea, así como las diferencias entre las diferentes técnicas de apicultura utilizadas, las diferencias climáticas y/o la falta de enemigos naturales, entre otras posibles hipótesis.

Mientras que el daño producido a las colonias de abejas por escarabajos adultos es relativamente escaso, estos mismos adultos pueden causar la dispersión de las colonias, es decir, que las abejas adultas abandonen completamente el nido. Si estas no lo impiden, la conducta alimentaria de las larvas, que a menudo va asociada a la fermentación de la miel almacenada, causa un grave daño a los panales y, a menudo, desemboca en el colapso total de la estructura del nido. Las pérdidas económicas también se pueden asociar a la infestación por escarabajos en la sala de extracción de miel. 

Las condiciones ambientales generalmente asociadas a las salas de extracción, como temperaturas y humedades altas, proporcionan unas condiciones óptimas para el desarrollo de los escarabajos. La reproducción oculta y de bajo nivel también puede realizarse en los despojos o debajo de los cuadros de la colmena sin que se observen signos del daño causado a la colonia.

TÉCNICAS DE DIAGNÓSTICO

1. Identificación del agente

a) Escarabajos adultos 
El primer signo de la infestación  es la presencia de escarabajos adultos (Figura 1). Los escarabajos adultos miden unos 5 mm de largo por 3 mm de ancho, y las hembras son ligeramente más largas que los machos. Los adultos son de un color entre marrón oscuro y negro (más claro después de la eclosión).

ADULTO DEL PEQUEÑO ESCARABAJO DE LAS COLMENAS (Aethina tumida)
Fig. 1. Vista dorsal (izquierda) y ventral (derecha)
de un pequeño escarabajo de las colmenas adulto.
Durante las inspecciones, los escarabajos adultos huyen de la luz, se esconden, y se pueden ver corriendo para ponerse a cubierto en las esquinas o de forma similar, sobre los panales. Los adultos pueden confundirse con escarabajos nitidúlidos, que también pueden asociarse a las colonias .


HUEVOS DEL PEQUEÑO ESCARABAJO DE LAS COLMENAS (Aethina tumida)
Fig. 2. Huevos del pequeño escarabajo de las colmenas.
b) Huevos, larvas y pupas del escarabajo 
Los huevos del pequeño escarabajo de las colmenas (Figura 2) son blancos y miden unos 1,4 × 0,26 mm (longitud por anchura), 2/3 del tamaño de un huevo de abeja melífera, y son desovados en grupos en la tabla que sirve de fondo a la colmena, en los panales y debajo de los opérculos de las celdillas de la progenie.

LARVAS DEL PEQUEÑO ESCARABAJO DE LAS COLMENAS (Aethina tumida)
Fig. 3. Vista dorsal (izda.) y ventral (dcha.) de una
 larva de  pequeño escarabajo de las colmenas.
Las larvas (Figura 3) son de color blanquecino, pueden medir hasta 1 cm (fase deambulatoria), y tienen tres pares de patas y espículas dorsales. Las larvas pueden encontrarse minando los panales de cera o en las deyecciones de la colonia. Las infestaciones larvarias se asocian con un olor a podrido debido a la muerte de la progenie de abejas melíferas y/o a la fermentación de la miel almacenada. 


LARVAS DEL PEQUEÑO ESCARABAJO DE LAS COLMENAS (Aethina tumida)
Figura 4
Fig. 4. Daños al panal atribuidos a los hábitos de alimentación/ reptación de las larvas del pequeño escarabajo de las colmenas. Obsérvese el “limo” sobre el marco (es decir, el panal de cera tiene un aspecto “húmedo” y “brillante”). Ello se debe a la fermentación de la miel, que las larvas reptantes distribuyen alrededor del panal. Pueden verse larvas de escarabajo en celdillas en el centro del panal, donde originalmente estaba la progenie. 

LARVAS DEL PEQUEÑO ESCARABAJO DE LAS COLMENAS (Aethina tumida)
Fig. 5. Larva de pequeño escarabajo de las colmenas
que excavado un túnel hacia el interior del suelo y que 
creado una cámara en cuyo interior se convierte en pupa
Una vez en el suelo, las larvas excavan pequeñas cámaras de población (Figura 5) ubicadas a 1–20 cm de profundidad en el suelo, se convierten en pupas (Figura 6, blanquecinas a marrón oscuro en función de la edad, de unos 5 mm de largo y 3 mm de ancho) y después en adultos. La mayoría de larvas excavan túneles hacia el interior del suelo que se encuentran a menos de 180 cm de la colonia.

PUPA DEL PEQUEÑO ESCARABAJO DE LAS COLMENAS (Aethina tumida)
Fig. 6. Pupa escarabajo de las colmenas

Es difícil encontrar huevos de escarabajo en una colonia, sobre todo cuando los niveles de infestación son bajos. No obstante, puede buscarse en las grietas/fisuras de alrededor del nido o en los opérculos de las celdillas de la progenie, lo cual posiblemente indique que el escarabajo hembra ha pinchado el opérculo y ha puesto huevos en el interior de la celdilla. Pueden hallarse pupas del pequeño escarabajo de las colmenas tamizando suelo de alrededor de la colonia y buscando las cámaras de las pupas o las pupas en sí.


c) Examen manual de la colonia 
Al comprobar si las colonias de las abejas melíferas están infestadas por el pequeño escarabajo de las colmenas, la inspección de la colmena puede proporcionar los primeros indicios de infección. Se puede observar a los escarabajos ocultándose dentro de las celdillas de la colmena y en las deyecciones. A continuación, se aportan instrucciones detalladas para examinar la colonia.

DETECTANDO EL PEQUEÑO ESCARABAJO DE LAS COLMENAS (Aethina tumida)
Fig. 7. Inspección de una colonia en busca de 
adultos del pequeño escarabajo de las colmenas.
Este método puede aplicarse para buscar adultos y larvas del escarabajo cuando el nivel de infección larvaria es moderado a alto.

El hombre de la derecha agitó las abejas sobre un trozo de madera contrachapada.

A continuación, golpeó ambas caras del marco del panal sobre la madera (desprendiendo los escarabajos de las celdillas). El hombre de la izquierda está agitando las abejas adultas y empleando un aspirador de boquilla para recoger los escarabajos.

Notas: 
 Es mejor que este procedimiento lo lleven a cabo dos personas, una para trabajar la colonia y la segunda para recoger los escarabajos si se desea una cuantificación. Si únicamente se desea una cualificación de los escarabajos, bastará con una persona. 

 Es inevitable que algunos escarabajos vuelen alejándose o escondiéndose. Se considera que escapan pocos escarabajos (<5%). 

 Es mejor utilizar este procedimiento para la cualificación de escarabajos adultos. No obstante, así también pueden encontrarse larvas de escarabajos.

d) Examen de la colonia mediante el uso de planchas y trampas 
Es factible un diagnóstico menos laborioso utilizando unas planchas en las colmenas. Estas planchas tienen agujeros que permiten a los escarabajos esconderse en los pliegues pero impiden la entrada de las abejas. Puede colocarse en tabla que sirve de fondo a la colmena. Para detectar los escarabajos, se coloca una tira de cartón corrugado o material similar (15 cm × 15 cm), una de cuyas superficies se ha pelado para dejar al descubierto los pliegues, sobre la tabla que sirve de fondo a la colmena con el lado de los pliegues mirando hacia abajo. Se cubre con una madera que se ajusta a la tabla que sirve de fondo a la colmena por debajo de los cuadros de la misma. Se deja la plancha en la colonia durante ≤ 3 días, se retira y se examina para ver si hay adultos y larvas de escarabajo. Se ha observado que con una plancha similar de plástico

De forma similar, puede colocarse cualquier cantidad de trampas comerciales para el pequeño escarabajo de las colmenas en las colonias de acuerdo con las instrucciones de los fabricantes. Aquí no se aporta ninguna recomendación específica en cuanto a las trampas, porque existen muchos diseños y la mayoría son igual de eficaces.

La mayor parte de trampas para el pequeño escarabajo de las colmenas se colocan sobre el fondo de la colonia, dentro de un marco de una colonia, o entre la parte superior (o barra superior) de dos marcos de una colonia.

Es habitual añadir vinagre de sidra de manzana a las trampas, porque atrae los escarabajos adultos. Además, debe añadirse aceite mineral o vegetal a las trampas, como agente para matar los escarabajos. Los escarabajos adultos entrarán en la trampa, lo cual facilitará su cualificación. Las trampas pueden emplearse en las colonias para realizar un seguimiento periódico de la presencia de escarabajos adultos.

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